Hugo se quedó afuera, ansioso y preocupado.
En ese momento, su celular volvió a sonar; seguían insistiendo desde el quirófano.
Hugo lo pensó un momento, pero al final decidió irse.
Era médico, la cirugía estaba programada, el paciente y las enfermeras estaban listos; no tenía derecho a hacer que todos esperaran por él.
Cuando Hugo se fue, Tobías se recargó en el marco de la puerta y miró a Belén.
Sus ojos reflejaban un profundo resentimiento.
—¿Así que tu respuesta es rechazarme?
Belén estaba extrañamente tranquila. Miró a Tobías y le dijo:
—Ven, siéntate. Hablemos bien.
La noche anterior lo había pensado mucho. Sí sentía algo especial por Tobías, pero creía que tener sentimientos y no empezar una relación no eran cosas incompatibles.
Tobías seguía recargado en la puerta, sin moverse.
—Si es para rechazarme, no te voy a escuchar.
Belén suspiró impotente.
—Tobías...
Alargó la voz, dejando ver lo imposible que le resultaba lidiar con él.
Tobías volteó la cara, terco como un niño.
—A menos que digas que te casas conmigo, mejor no digas nada.
Tras esas palabras, Belén guardó silencio.
Ninguno de los dos habló más, dejando que el silencio reinara en la habitación.
***
Estacionamiento del hospital.
Fabián acababa de estacionar cuando vio a Lucas enfrente.
Al bajar del coche, Lucas también lo vio.
—Fabián.
Lucas caminó hacia él.
Fabián lo miró y preguntó:
—¿Qué pasa?
Aunque habían tenido diferencias antes, la amistad entre ellos era genuina.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....