Dicho esto, intentó dar un paso para entrar.
Pero Leandro lo empujó hacia afuera.
—No quiero repetirlo.
Al ver la determinación de Leandro, Tobías comprendió al instante que quizás esa noche realmente no vería a Belén.
Estiró el cuello para mirar hacia el jardín, pero era enorme y, aparte de algunos árboles y flores, no vio nada más.
Leandro lo sacó de la propiedad y se dispuso a cerrar el portón.
En ese momento, Dolores salió trotando y le dijo a Leandro:
—Entra tú a acompañar a Belén, yo hablo con Tobías.
Leandro miró a Dolores, queriendo advertirle algo, pero al final no dijo nada.
Tras ver a Leandro regresar a la sala, Dolores abrió el portón y salió.
Tobías aún no se había ido. Al ver a Dolores, sintió que veía una tabla de salvación.
—Dolores, déjame ver a Belén. Acaban de operarla y no estoy tranquilo.
Dolores se aclaró la garganta y le dijo:
—Tranquilo, Belén está bien. La herida de la pierna está sanando bien y mi suegra la está cuidando. No tienes que preocuparte de que pase hambre o frío.
Tobías se sintió un poco más aliviado, pero la decepción persistía.
Sin embargo, al recordar que podía trepar por la ventana, su preocupación disminuyó.
Al ver que la ansiedad de Tobías se disipaba, Dolores pareció adivinar sus pensamientos y se apresuró a decir:
—Por cierto, ni se te ocurra saltarte la barda o algo así. Belén ya cerró las ventanas con seguro. Aparte de que no vas a poder entrar, si te lastimas, ¿cómo vas a cargarla escaleras abajo el día de su boda?
Tobías se quedó atónito, y la preocupación volvió a surgir.
Pero al procesar las palabras de Dolores, soltó una risa alegre.
«Si realmente llegara ese día, sería perfecto».
Dolores, al ver cómo cambiaba la expresión de Tobías a cada segundo, bajó la voz y le aconsejó:

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....