Para Belén, era posible que lo ocurrido con la tumba de la abuela de Tobías tuviera algo que ver con él.
Fabián, sin embargo, no entendió a qué se refería. Simplemente la miró con confusión, sin decir una palabra.
Al ver su reacción, Belén no quiso indagar más y solo dijo:
—Nos vemos en la corte, entonces.
Alejandra empujó la silla y se alejaron.
Fabián no las siguió; se quedó allí parado, observando cómo se marchaban.
Apenas habían avanzado unos pasos cuando se toparon de frente con Frida. Llevaba su vestido de noche y, encima, una chamarra de plumas.
La nieve caía con fuerza y sus labios estaban morados por el frío.
Frida estaba parada en medio del camino, como si estuviera bloqueándoles el paso a propósito.
Alejandra detuvo la silla, miró a Frida y preguntó con tono hostil:
—Señorita Frida, ¿sabe que estorba? Hágase a un lado.
Frida no miró a Alejandra ni una sola vez; su mirada se posó suavemente sobre Belén.
No dijo nada, solo la observaba.
Después de un largo rato, Belén habló con una sonrisa irónica:
—¿Quiere decir algo, señorita Frida?
Frida seguía sin hablar.
Ante su silencio, Belén bajó la voz y dijo:
—Espero que le eche ganas, señorita Frida, y que logre formalizar pronto su relación con el señor Fabián. Así yo podré salir de este calvario cuanto antes. Si usted logra eso, de verdad se lo agradeceré mucho.
Al escuchar las palabras de Belén, la cara de Frida se descompuso aún más.
De principio a fin, Frida no pronunció palabra.
Alejandra no quería perder el tiempo con una mujer como ella, así que rodeó el obstáculo con la silla de ruedas y se marcharon.
Detrás de ellas, Fabián vio que se habían cruzado con Frida, pero como estaba algo lejos, no alcanzó a escuchar lo que dijeron.
Cuando Belén y Alejandra se fueron, Fabián recogió su abrigo del suelo y caminó hacia Frida.
Al verlo acercarse, Frida forzó una sonrisa.
—Fabián.
Fabián no mostró ni una pizca de preocupación por ella, y preguntó directamente:
—¿Qué te dijo?
Frida negó con la cabeza y se quedó mirando a Fabián aturdida.
Al instante siguiente, la voz de Fabián se llenó de preocupación, pero no por ella:
Belén intercedió por Tobías:
—Hermano, ha tenido cosas que hacer estos días, por eso no ha venido.
El tono de Leandro se tornó desagradable:
—¿Qué cosas pueden tenerlo tan ocupado?
Belén no explicó exactamente qué pasaba con Tobías, pero ya no sabía qué excusa inventar para justificarlo.
Su silencio preocupó a Leandro:
—Si no tiene intenciones serias contigo, mejor no te hagas ilusiones.
Belén asintió suavemente.
—Entendido, hermano.
Dicho esto, subió a su habitación.
Una vez arriba, Belén sacó su celular con la intención de contactar a Tobías, pero después de pensarlo, desistió.
¿En qué se diferenciaría su situación actual de la que vivió con Fabián si lo hiciera?
Ser demasiado proactiva tal vez no era bueno y podría resultar contraproducente.
Pensó que, cuando Tobías terminara sus asuntos, él la contactaría.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De Esposa Desechable a Cirujana Renacida
Faltan muchos capitulos y a los que hay les falta parte del texto. Asi es imposible. Te gastas dinero para leer u te toman el pelo....