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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 922

Sabía que él había llevado a Fabio Pérez a jugar.

A Belén aún le faltaban unos veinte minutos para llegar al centro comercial y temía que Tobías esperara demasiado, así que dijo:

—Son solo unos pasos, cuelga tú. Pásala bien con Fabio.

En cuanto dijo eso, Tobías notó que algo andaba mal, pero no la desenmascaró. Simplemente dijo:

—Fabio dice que quiere que juegues con él.

Dicho esto, Tobías llamó a Fabio un par de veces.

Poco después, Belén escuchó la voz del niño:

—Padrino, ¿qué pasa?

A través de la pantalla, Belén no podía ver la expresión de Tobías, pero escuchó su voz:

—¿No dijiste que extrañabas a tu madrina?

Fabio pareció reaccionar; soltó un par de «ah» y luego se apresuró a confirmar:

—Sí, extraño a mi madrina.

Al escucharlo, Belén soltó una risa:

—Fabio, no escuches al señor Tobías. No tienes que decir cosas que no sientes solo por él.

La voz limpia e inocente de Fabio respondió:

—No es mentira, de verdad extraño a mi madrina.

Belén no sabía si debía corregirlo por llamarla «madrina».

Pero pensándolo bien, decidió dejarlo pasar.

—¿Madrina? —llamó Fabio con cautela al ver que Belén no respondía.

Belén volvió en sí:

—Sí, aquí estoy.

Fabio preguntó con seriedad:

—¿Puedes venir a jugar conmigo?

Recordando su estado actual, Belén se negó:

—A jugar no voy a ir.

El tono de Fabio se llenó de decepción:

—Bueno, está bien.

Pero al instante, Belén añadió de repente:

—Pero si quieres ir a mi casa de visita, eres muy bienvenido.

Al oír eso, Fabio gritó un «¡SÍ!» emocionado, pero luego pareció recordar algo y preguntó con timidez:

—¿Y puedo llevar a mi padrino también?

Belén se quedó un momento en silencio y respondió:

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