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De Esposa Desechable a Cirujana Renacida romance Capítulo 983

Tobías solía tener una actitud desenfadada ante la vida, pero cuando se trataba de Belén, prestaba atención hasta al más mínimo detalle.

Sabía que Hugo la deseaba y esperaba cualquier oportunidad, así que no estaba dispuesto a ceder ni un milímetro de terreno. En el amor, solo puede haber un ganador.

Acomodado entre ambos sin una pizca de vergüenza, Tobías miró a Belén con una sonrisa profunda. Ella le devolvió la mirada con los ojos cargados de una ligera indignación.

Ignorando su enojo, se inclinó hacia ella y le susurró en tono burlón:

—¿Por qué me miras así? ¿Acaso te deslumbró mi atractivo? Pero el señor Hugo sigue aquí, deberías disimular un poco frente a los demás.

Al escuchar sus palabras, Belén apartó la vista de inmediato, sintiendo cómo sus mejillas ardían.

—Tobías, deja de bromear —lo reprendió.

Con el diagnóstico de Hugo en el aire, no tenía cabeza para juegos.

Tobías captó el mensaje y guardó silencio.

Hugo permaneció sentado, callado. Aunque estaba ansioso por su salud, ver a Tobías coquetear con Belén con tanta libertad lo llenó de impotencia y remordimiento. Él jamás podría actuar con esa misma audacia.

Tal vez el destino ya había decidido que Belén nunca sería para él.

Si tuviera al menos una oportunidad, tal vez no estaría enfermo.

Pensar en todo eso dejó a Hugo con una expresión de profunda tristeza. Belén, notándolo, se asomó por detrás de Tobías y le preguntó en voz baja:

—Hugo, ¿volvemos adentro?

Él reaccionó, la miró con los ojos enrojecidos y asintió.

—Sí, volvamos.

Temiendo que se cayera, Belén instintivamente extendió los brazos para ayudarlo a levantarse.

Hugo bajó la mirada hacia las manos de ella. En ese instante, una mezcla amarga de emociones lo invadió, un peso en el pecho que no sabía cómo describir.

Al ver a Belén intentando ayudarlo, Tobías sintió un pinchazo de celos. Dio un paso rápido, la hizo a un lado con suavidad y agarró a Hugo por el brazo.

Girándose hacia Belén, Tobías esbozó una sonrisa astuta.

—Mejor yo ayudo al señor Hugo.

Viendo su insistencia, Belén decidió no discutir y lo dejó hacer.

Capítulo 983 1

Capítulo 983 2

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