Daniel esperó hasta la tercera llamada antes de aceptar que Victoria no contestaría.
Dejó el teléfono sobre su escritorio y miró los reportes del proyecto sin leerlos realmente. Laura había dicho que Victoria necesitaba descansar, pero el silencio no le gustaba. No después de saber que estaba en París con Adrián, lejos de la oficina, lejos de la gente que podía intervenir y lejos de él. La puerta se abrió y Laura entró con documentos en la mano.
—El equipo creativo pidió aprobar los últimos cambios.
Daniel tomó la información.
—Déjalos aquí.
Laura lo observó con atención.
—¿Has hablado con Victoria?
—No.
—Debe estar cansada por el viaje.
—Seguramente.
La respuesta fue demasiado neutra. Laura cruzó los brazos.
—Daniel, ella pidió un mes porque necesitaba resolver su divorcio. No porque quisiera que todos estuviéramos encima de ella. Además, no sabia que Adrián la llevaría a Paris.
Él levantó la mirada.
—Estoy preocupado.
—Lo sé.
—Adrián no pidió ese mes para firmar, lo pidió para convencerla de que siguiera siendo su esposa.
—Y Victoria lo sabe.
Daniel sonrió apenas, pero no había alegría en su gesto.
—Victoria cree que conoce todos los riesgos.
Laura frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
—Nada.
Laura no parecía convencida, aunque decidió no insistir.
—Ella necesita amigos, no otra persona intentando decidir qué es mejor para ella.
La frase dio en un punto que Daniel no quiso reconocer.
—Jamás la obligaría a nada.
—Entonces confía en ella.
Cuando Laura salió, Daniel volvió a tomar el teléfono. No llamó a Victoria. En su lugar, abrió la conversación con el infiltrada que tenía en la mansión Montenegro.
Necesito saber si Fernanda sigue en la mansión.
La respuesta llegó unos minutos después.
Sí. Está alterada. Regina también. Saben que Adrián salió del país, pero no dónde.
Daniel leyó el mensaje dos veces.
Adrián había conseguido aislar a Victoria mejor de lo que esperaba. Eso lo convertía en una amenaza mayor, pero también en alguien que podía cometer errores si se sentía acorralado.
Daniel no era el héroe de esa historia y lo sabía. No quería lastimar a Victoria, sus sentimientos por ella eran reales, habían nacido mucho antes de que ella se convirtiera en la esposa ignorada de Adrián Montenegro. Pero también sabía ser paciente, mover información y esperar el momento correcto para que los demás se destruyeran con sus propias decisiones.
Victoria lo veía como un amigo sincero lo que no era una mentira completa, solo no era toda la verdad. En París, Victoria despertó antes del amanecer. Había dormido poco y mal, pendiente de cualquier sonido en la sala. Cuando salió, encontró a Adrián todavía en el sofá, con la fiebre más baja pero el rostro cansado. Él abrió los ojos al sentirla cerca.
—¿Qué hora es?
—Temprano.
—Deberías dormir.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....