Victoria sostuvo el boleto varios segundos, sin mirar demasiado el destino escrito en la parte superior porque hacerlo habría vuelto real una decisión que todavía le temblaba en el pecho. No estaba huyendo, se dijo mientras caminaba hacia una zona más apartada de la terminal; estaba eligiéndose de la única manera que podía hacerlo en ese momento, lejos de una sala donde había esperado durante horas a un hombre que no llegó.
Antes de abordar, sacó el teléfono y buscó el nombre de Laura, quien contestó casi de inmediato.
—Victoria, ¿Qué pasa?
La preocupación en su voz le apretó la garganta.
—Estoy bien.
—No me digas eso así, porque cuando alguien empieza con “estoy bien” significa exactamente lo contrario. ¿Qué pasó? ¿Adrián llegó?
Victoria cerró los ojos un instante y respiró despacio.
—Laura, no quiero hablar de Adrián ahora.
Hubo un silencio breve al otro lado de la línea.
—Está bien, pero dime dónde estás.
—En el aeropuerto.
—¿Regresas a casa?
Victoria miró hacia la pantalla de salidas.
—No.
—Victoria…
—Necesito hacer algo por mí, y también necesito que confíes en mí, aunque ahora no pueda explicarte todo.
Laura no respondió de inmediato, tal vez porque estaba conteniendo un regaño o intentando decidir si presionarla o darle el espacio que claramente necesitaba.
—Me estás asustando.
—No quiero hacerlo. Solo te llamé para decirte que voy a dejar de usar este número por un tiempo y que, tan pronto pueda, te llamaré desde uno nuevo.
—¿Qué? ¿Por qué harías eso?
Victoria apretó el teléfono con más fuerza.
—Porque necesito que nadie me encuentre hasta que yo decida ser encontrada.
—Eso suena a que Adrián lo volvió arruinar todo.
—No es solo eso.
La frase salió más sincera de lo que esperaba y Laura guardó silencio.
—¿Estás en peligro?
—No.
—¿Estás sola?
Victoria miró a su alrededor, a los viajeros que caminaban sin saber nada de ella, y sintió una extraña calma al saberse desconocida para todos.
—Sí, pero estoy bien.
—No me gusta como suena eso.
—Lo sé.
—¿Y esperas que yo solo diga que está bien?
Victoria tragó saliva.
—Espero que, por esta vez, me dejes hacerlo sin pedirme que lo explique antes de entenderlo yo misma.
Laura exhaló con fuerza.
—Está bien.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....