Adrián sostuvo su mirada.
—Sí, salte de la mansión y regresa con tus padres. Cuando regrese junto a Victoria no quiero que estes ahí.
Los ojos de Fernanda se llenaron de lágrimas renovadas.
—¿Eso es todo?
—Por ahora, sí.
Regina subió primero al avión y Fernanda la siguió con una expresión devastada. Antes de cruzar por completo la puerta, volvió el rostro hacia Adrián.
—¿Y si Victoria no quiere volver?
Adrián levantó la mirada.
—Entonces viviré con las consecuencias de lo que hice, no con las mentiras que tú inventes para ocupar su lugar.
Fernanda palideció, pero Adrián no esperó su respuesta. Bajó las escaleras y habló directamente con el capitán, confirmando el destino, la hora de salida y la orden de no aceptar cambios sin su autorización. Solo después se apartó, permaneciendo en la pista hasta que la puerta del avión se cerró.
Dentro de la cabina, Fernanda siguió llorando.
Al principio Regina no dijo nada. Se sentó frente a ella, aceptó una copa de vino y observó por la ventanilla a Adrián, que continuaba de pie afuera como si necesitara asegurarse con sus propios ojos de que ninguna de las dos pudiera quedarse en París. La ofensa le ardía, pero se la tragó.
Si quería conservar a su hijo cerca, tendría que hacerle creer que respetaba su decisión. Tendría que permitirle pensar que tenía el control de la situación, aunque Regina aún no estuviera dispuesta a entregar todo el poder que había construido alrededor de él.
El avión comenzó a moverse y Fernanda sollozó con más fuerza.
—No puedo creer que nos trate así.
Regina cerró los ojos un instante.
—Ya basta.
Fernanda levantó la mirada, confundida.
—¿Qué?
—Deja de llorar.
—Regina, yo…
—No tienes que seguir fingiendo.
El silencio se volvió pesado.
Fernanda parpadeó varias veces, como si no entendiera de qué hablaba.
—No sé por qué me dice eso. Estoy destrozada.
Regina abrió los ojos y la miró con una calma fría.
—Ese papel funcionó durante años, Fernanda, pero en este viaje cometiste un error.
—¿Un error?
—Te apresuraste.
Fernanda apretó el pañuelo entre los dedos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....