Entrar Via

De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 17

El alta parcial de Fernanda llegó tres días después.

No significaba que estuviera recuperada por completo. Tendría que asistir a terapia, continuar con estudios y permanecer bajo supervisión médica. Pero ya podía salir del hospital algunas horas y descansar en la mansión Montenegro, donde Regina decidió preparar una bienvenida.

Victoria se enteró por Adrián durante el desayuno.

—Mamá quiere recibir a Fernanda aquí esta tarde —dijo él, revisando un mensaje en su teléfono.

Victoria dejó la taza sobre la mesa.

—¿Aquí?

—Nuestra casa tiene más espacio y el doctor cree que le hará bien estar en un ambiente familiar.

Victoria asintió.

—Entiendo.

Adrián no notó la pausa antes de su respuesta.

La mansión Montenegro era la casa de ambos. Al menos en los documentos, en las invitaciones, en la forma en que los demás la llamaban señora Montenegro. Pero la decisión ya estaba tomada sin preguntarle. Como casi todo lo relacionado con Fernanda.

Su suegra llegó antes del mediodía.

Entró con su asistente, una lista en la mano y la seguridad de quien nunca había considerado pedir permiso.

—Victoria, necesitamos preparar el salón principal —dijo—. Fernanda no puede cansarse, así que todo debe estar listo antes de que llegue.

—Por supuesto —respondió Victoria.

Regina miró alrededor.

—Nada demasiado formal. Ella siempre prefería los arreglos blancos con rosas claras. La comida debe ser ligera. Recuerdo que le encantaba el salmón con ensalada y el pastel de almendra. También pide que pongan música suave. Adrián sabrá cuál era su favorita de la universidad.

Victoria escuchó cada instrucción sin interrumpir.

Flores de Fernanda. Comida de Fernanda. Música de Fernanda. Recuerdos de Fernanda.

Su propia casa se estaba transformando en el pasado de otra mujer.

—Me encargo —dijo.

Regina pareció satisfecha.

—Sabía que podía contar contigo. Siempre has sido eficiente.

Victoria inclinó apenas la cabeza.

Eficiente.

No querida. No considerada. Solo eficiente.

Durante las horas siguientes, Victoria coordinó todo. Llamó al florista, habló con cocina, revisó que hubiera sillas cómodas y pidió que dejaran despejado el camino hacia el salón. También se aseguró de que una de las habitaciones de huéspedes estuviera lista por si Fernanda necesitaba descansar.

Nadie se lo agradeció de verdad.

Los familiares comenzaron a llegar poco antes de las dos. Algunos Montenegro, algunos Altamirano, todos hablando con emoción contenida sobre el regreso de Fernanda.

—Poco a poco todo volverá a la normalidad —comentó una prima de Adrián.

Victoria, que pasaba cerca con una bandeja de copas, escuchó la frase sin detenerse.

Normalidad.

Para ellos, la normalidad tenía el rostro de Fernanda al lado de Adrián. Tenía sus recuerdos, sus gustos y su lugar reservado en el centro de la familia. Victoria había sido una pausa ordenada, útil, necesaria hasta que la historia pudiera continuar.

Adrián llegó con Fernanda minutos después.

El salón se llenó de murmullos emocionados.

Fernanda entró apoyada en el brazo de Adrián. Caminaba despacio, con cuidado, pero mantenía una sonrisa suave para todos. Llevaba un vestido claro y el cabello arreglado de manera sencilla. Parecía frágil, pero no perdida.

Adrián no se separó de ella.

—Despacio —le dijo, acomodándole la silla junto al sofá principal—. Si te cansas, me avisas.

Fernanda lo miró con gratitud.

—Estoy bien. Solo no me sueltes todavía.

Adrián le sostuvo la mano mientras ella se sentaba.

Victoria lo vio desde el otro lado del salón.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO