—¡Código rojo!
La voz de la enfermera llenó el pasillo y, en segundos, el hospital entero pareció moverse hacia Victoria.
Fernanda permaneció junto a la cama con los ojos abiertos, incapaz de reaccionar mientras las enfermeras intentaban reconectar los equipos y estabilizar los signos de Victoria. Una de ellas la apartó con firmeza.
—Salga de aquí.
—Fue un accidente —dijo Fernanda, aunque nadie le había preguntado todavía.
La enfermera la miró apenas un segundo.
—Salga.
Victoria estaba pálida, con la respiración alterada y los dedos tensos sobre la sábana. Intentó decir algo, pero no pudo. El médico entró de inmediato con dos asistentes y ordenó revisar conexiones, medicación y signos vitales.
Fernanda retrocedió hasta chocar con la pared.
—Yo no quise...
Nadie la escuchó hasta que una enfermera señaló los cables.
—Doctor, estaban desconectados.
El médico giró apenas el rostro hacia Fernanda.
—¿Quién estaba en la habitación?
Fernanda sintió que todo empezaba a cerrarse alrededor de ella.
—Yo... pero ella se alteró. Ella intentó moverse.
—Señorita Altamirano, salga ahora.
—Fue un accidente.
La palabra se le rompió en la boca.
En el pasillo, Adrián escuchó las alarmas antes de llegar a la puerta. Venía de hablar con el nefrólogo y, al ver médicos entrar a la habitación de Victoria, sintió que el cuerpo entero se le vaciaba.
—¿Qué pasó?
Nadie le respondió de inmediato y aunque intentó entrar, un enfermero lo detuvo.
—Señor, espere afuera.
—Ustedes saben que es mi esposa, díganme. ¿Qué está pasando?
—Están estabilizándola.
Adrián miró hacia dentro y vio a Victoria rodeada de personal médico. Después vio a Fernanda en el pasillo, temblando.
Por un instante sus miradas se cruzaron y Fernanda esperó que él fuera hacia ella.
No lo hizo. Adrián volvió a mirar a Victoria antes de preguntar
—¿Qué le hiciste?
La pregunta no fue un grito. Fue peor. Una voz baja, cargada de algo que Fernanda no supo enfrentar. Una enfermera salió con expresión tensa.
—Necesitamos que venga el equipo de seguridad. Alguien tuvo que desconectar de forma premeditada los equipos.
—¿Como? —preguntó Adrián.
La enfermera miró a Fernanda, pero entonces ella retrocedió negando con los brazos.
—No. Ella me provocó. Victoria empezó a decir cosas horribles y se movió. Yo intenté detenerla.
Adrián no se acercó.
—¿Tu hiciste esto?
Fernanda abrió la boca.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....