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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 174

Fernanda intentó quitarle el seguro a la puerta antes de girarse hacia Marcos.

—Ábrela, déjame salir.

Marcos siguió conduciendo sin mirarla. Su rostro permanecía sereno, como si llevarla retenida en aquel auto no significara nada.

—No.

—Dije que la abras.

—Y yo dije que no.

Fernanda intentó mantener la voz firme, pero el miedo ya empezaba a quebrarle la respiración. Miró hacia el exterior buscando reconocer las calles, aunque el auto avanzaba demasiado rápido y Marcos cambiaba de dirección constantemente.

—No sabes con quién te estás metiendo.

Marcos soltó una exhalación breve.

—Ese es tu problema, Fernanda. Crees que tu apellido pesa igual en todas partes.

Ella buscó su teléfono dentro del bolso, procurando que el movimiento pasara inadvertido, pero Marcos extendió una mano sin apartar la vista del camino.

—Dámelo.

Fernanda sujetó el aparato con fuerza.

—No.

El auto frenó de golpe, lo suficiente para hacerla inclinarse hacia adelante. El cinturón se tensó contra su cuerpo y el teléfono estuvo a punto de escapársele de las manos. Marcos giró el rostro hacia ella.

—Dámelo ahora o lo tiro por la ventana después de quitártelo.

Fernanda sostuvo su mirada durante algunos segundos. Quiso desafiarlo, recordarle quién era ella y todo lo que podía perder si alguien descubría lo que estaba haciendo, pero había algo diferente en su expresión. Marcos ya no parecía el hombre que había acudido a ella dispuesto a obedecer a cambio de dinero.

Apretó los labios hasta sentir dolor y terminó entregándole el teléfono.

—Teníamos un trato.

Marcos lo tomó, lo apagó y lo guardó en el compartimiento que tenía junto al volante.

—Así como lo teníamos antes de que estuvieras en coma. Aquel plan tampoco se llegó a concretar.

—Eso fue diferente.

—Para ti, quizá.

Fernanda lo observó, intentando descifrar qué pretendía. Cuando lo había contactado, creyó que seguía siendo el mismo hombre resentido al que podía manipular utilizando su pasado y prometiéndole una recompensa suficiente.

—Yo te ofrecí dinero.

—Alguien ofreció más.

El silencio dentro del auto se volvió pesado y Fernanda sintió que el corazón le golpeaba el pecho. Su mente comenzó a repasar nombres, enemigos y conversaciones que podrían haber sido escuchadas.

—¿Quién?

Marcos no respondió.

Capítulo 174 1

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