Adrián no pudo aceptar la idea de inmediato. Daniel, el nombre se repitió en su cabeza mientras Victoria volvía a quedarse dormida, demasiado débil para explicar más. Él permaneció junto a ella unos minutos, observando la palidez de su rostro y el movimiento lento de su respiración, pero la calma que había sentido al saber que estaba viva comenzó a llenarse de sospechas.
Daniel había dicho estar dispuesto a ayudarla, y eso podía ser cierto, aunque también podía ser una pieza más de algo que Adrián aún no entendía.
Cuando salió de la habitación, fue directo al puesto de enfermería.
—Necesito saber si realmente Daniel Reyes fue el donante.
La enfermera levantó la vista, incómoda.
—Señor Montenegro, no tengo autorización para compartir esa información.
—Mi esposa acaba de salir de cirugía y necesito la verdad.
—Lo sé.
—Entonces también sabe que tengo derecho a entender qué ocurrió.
La enfermera miró hacia otra compañera, pero ninguna respondió.
Adrián caminó hasta el despacho del médico y lo encontró revisando unas notas.
—¿Fue Daniel Reyes?
El médico levantó el rostro.
—¿Disculpe?
—El donante. ¿Fue Daniel Reyes?
—No puedo confirmar datos protegidos por los pacientes.
—No le pregunté por una teoría. Le pregunté si el hombre que acaba de donarle un riñón a mi esposa se llama Daniel Reyes.
El médico guardo los documentos que estaba revisando.
—La cirugía fue exitosa. En este momento eso debería ser lo más importante.
Adrián sintió que cada evasiva confirmaba algo peor.
—¿Por qué nadie quiere responder la pregunta?
—Todos entendemos su preocupación.
—No. Todos están evitando responder.
Salió antes de perder el control.
En el pasillo, Regina estaba hablando por teléfono en voz baja, y cuando lo vio, colgó de inmediato.
Adrián se detuvo frente a ella.
—¿Ya apareció Fernanda?
Regina guardó el teléfono en el bolso.
—No pero estoy intentando localizarla.
—Pareces más preocupada por Fernanda que por Victoria.
—Victoria ya salió de cirugía.
—Victoria casi muere porque Fernanda entró a su habitación y desconectó los equipos medicos.
Regina apretó los labios.
—No sabemos si fue así.
Adrián la miró como si no pudiera reconocerla.
—¿De verdad vas a defenderla incluso ahora?
—No la estoy defendiendo. Estoy diciendo que no sabemos cómo se dieron las cosas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....