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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 189

Regina tardó demasiado en recuperar la voz. Ese silencio le dijo a Adrián más que cualquier explicación. Permanecía de pie detrás del escritorio, con la carpeta abierta frente a él y las fotografías extendidas como una acusación imposible de esconder. No necesitaba levantar la voz. Su quietud era mucho peor.

—Eso no es lo que parece —dijo ella al fin.

Adrián soltó una exhalación breve, sin humor.

—Cuidado. Esa frase suele usarse cuando algo es exactamente lo que parece.

Regina cerró la puerta con mano temblorosa, pero mantuvo la barbilla alta.

—Eran opciones sociales. Nada más.

—¿Opciones para qué?

—Para el futuro.

—¿El futuro de quién?

Regina apretó el bolso contra su cuerpo.

—Adrián, no seas ingenuo. Tu matrimonio con Victoria esta destruido desde hace tiempo.

Él la miró con una calma tan fría que Regina sintió el impulso de retroceder.

—Mi matrimonio no es asunto tuyo.

—Lo es cuando afectaba a esta familia.

—No. Tú decidiste que lo era porque Victoria nunca encajó en la imagen que querías.

Regina señaló la carpeta.

—¿Y qué querías que hiciera? ¿Verte atado a una mujer que te pidió el divorcio, que se fue a Londres y que ahora, incluso enferma, te tiene girando alrededor de ella como si nada más existiera?

Adrián avanzó un paso.

—Cuidado con cómo hablas de mi esposa.

La palabra golpeó a Regina.

—¿Esposa? ¿Después de lo que apareció en redes?

Adrián se quedó inmóvil. Regina comprendió demasiado tarde que había dicho más de lo que debía.

—Así que lo viste —dijo él.

—Todo el mundo lo vio.

—¿También lo enviaste?

—No.

—¿Mandaste los papeles al abogado de Victoria?

—No.

—¿Contactaste a la prensa?

—No.

Adrián arrojó una de las hojas sobre el escritorio.

—¿Y esperas que te crea?

—Sí, porque estoy diciendo la verdad.

—Tu verdad siempre llega cuando ya hiciste daño.

Regina endureció el rostro.

—Yo no envié esos papeles.

—Pero querías que existieran.

Ella no respondió. Adrián se inclinó sobre el escritorio y tomó la hoja donde aparecía el nombre de Fernanda.

—“Útil para provocar separación.” ¿Eso también era una opción social?

Regina palideció.

—No entiendes el contexto.

—Entonces explícamelo.

—Fernanda estaba desesperada. Tú necesitabas tomar una decisión. Victoria iba a morir si nadie actuaba y…

—No uses a Victoria para justificar tu crueldad.

Regina apretó los labios.

—Yo quise salvarte de una vida rota.

—No. Quisiste diseñarme una vida sin preguntarme si yo quería vivirla.

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