—No exactamente —respondió Laura.
Victoria dejó el lápiz sobre la mesa.
—¿Qué significa eso?
Laura dudó, como si no supiera cuánto debía decir.
—Ha venido poco. Dice que está resolviendo asuntos familiares y que la recuperación le exige descanso, pero cuando aparece… no se ve bien.
La preocupación llegó a Victoria de inmediato. En su mente, seguía unida a Daniel por una deuda que no sabía cómo pagar. Creía que él había donado una parte de sí mismo para salvarla, y aunque Adrián nunca parecía cómodo con esa idea, ella no podía mirar su ausencia sin culpa.
—Debiste decírmelo.
—No quería preocuparte.
Antes de que Victoria pudiera responder, la puerta de la sala se abrió y Daniel entró sin anunciarse. El cambio fue evidente. Estaba más delgado, con el rostro demacrado y los ojos hundidos bajo una sombra de cansancio que a Victoria le apretó el pecho. Llevaba traje, pero no con la elegancia habitual; la chaqueta parecía caerle con menos estructura, y el gesto de su boca tenía una tensión que no logró disimular del todo.
—Victoria —dijo, como si verla fuera lo único que lo hubiera sostenido hasta allí.
Ella se levantó de inmediato.
—Daniel, ¿qué haces aquí? Deberías estar descansando.
Él sonrió apenas.
—Podría decir lo mismo de ti.
—El proceso de recuperación del donador es más complicado que el del receptor. Además dime; ¿Te estas cuidando bien?
La frase salió con naturalidad, llena de preocupación sincera. Daniel sostuvo su mirada un segundo más de lo necesario.
—No me arrepiento de nada de lo que hice por ti.
Laura desvió la mirada hacia unos documentos, incómoda ante la intensidad de la respuesta.
Victoria se acercó un paso.
—Te ves muy mal.
—Gracias por la honestidad.
—No estoy bromeando.
—Lo sé.
Daniel apoyó una mano sobre el respaldo de una silla, no porque lo necesitara, sino porque había aprendido que parecer débil frente a Victoria abría una puerta que la fuerza no le daba. Lo que ella veía era agotamiento por una donación de órgano; lo que no podía imaginar era que Daniel llevaba semanas consumido por la frustración de ejecutar un plan que no había dado el resultado esperado.
Esa era la parte que lo carcomía, pero Daniel sonrió con suavidad su obsesión por atraer a Victoria era más grande que cualquier otra cosa.
—Vine porque tengo un problema, pero al ver que estas aquí está claro que podrás ayudarme y quizá podamos salvar todo el proyecto.
Victoria se enderezó.
—¿Qué sucede?
—Tengo una reunión esta noche con unos inversores. Es importante para salvar el proyecto y, para ser honesto, no estoy en mi mejor momento. Laura podría acompañarme, pero ellos preguntan siempre por ti. Tu visión es la que los convenció desde el principio.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....