Entrar Via

De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 205

A Adrián no le agradó que Victoria regresara a trabajar.

Pero el entendía que ella necesitaba sentirse útil otra vez, recuperar el terreno que la enfermedad, el divorcio y los escándalos le habían arrebatado, y él podía entenderlo; lo que no podía aceptar con calma era que ese regreso la colocara de nuevo cerca de Daniel Reyes.

El nombre bastaba para tensarle la mandíbula.

Daniel no le inspiraba celos simples. Si se tratara solo de un hombre interesado en Victoria, Adrián podría enfrentarlo con la dignidad de quien había decidido ganarse de nuevo el amor de la mujer que perdió. El problema era que Daniel no era solo un hombre cerca de ella, sino una pieza que aparecía siempre demasiado bien ubicada, demasiado dispuesta, demasiado conveniente.

Adrián seguía recordando el día en que Victoria fue al hospital a verlo. Daniel, salió ese mismo día sin que ella lo supiera, caminando con una facilidad que ningún médico habría aprobado. Por eso mismo la donación era una verdad demasiado perfecta para no examinarla.

—¿Señor? —preguntó Mariana desde la puerta entreabierta.

Adrián levantó la mirada.

—Pasa.

Su asistente entró con una tableta en la mano.

—Llegaron los reportes que solicitó sobre los movimientos relacionados con Fernanda Altamirano.

—Déjalos aquí.

Mariana colocó la tablet sobre el escritorio, pero no se retiró lo que provocó que Adrián notara su duda.

—Habla.

—El investigador llamó dos veces. Dice que necesita verlo antes de enviar cualquier informe por escrito.

Adrián cerró una carpeta.

—¿Usó esas palabras?

—Sí, señor. Dijo que prefería explicarlo en persona.

La investigación sobre Fernanda avanzaba con fragmentos inconexos: llamadas cortadas, registros borrados y un rastro de movimientos que parecía diseñado para confundir más que para revelar. Fernanda había desaparecido en el momento exacto en que su presencia podía incriminar a demasiadas personas, y nadie con sentido común podía creer que una mujer como ella hubiera logrado esconderse sin ayuda.

Adrián miró su reloj, esa noche no quería pensar en Daniel ni en Fernanda.

Había preparado algo para Victoria.

No una exhibición pública ni una cena frente a invitados, tampoco un gesto diseñado para lavar su imagen ante la prensa, sino una velada privada para una noche especial.

—Mariana —dijo, cambiando de tema—, confirma que todo esté listo para esta noche.

Ella bajó la vista a la tableta.

—El restaurante llamó hace diez minutos. Piden confirmar si habrá cambios en el menú.

—Ninguno.

—También preguntaron si el servicio debe entrar por el acceso principal o por cocina.

—Por cocina, con revisión de seguridad. Sin personal nuevo, sin fotógrafos, sin entregas externas y sin ningún acceso que no haya sido autorizado por mí.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO