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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 206

Adrián no se sentó.

La respuesta del investigador bastó para ponerlo en alerta, y el hombre pareció entenderlo porque dejó los documentos sobre el escritorio sin esperar invitación. Había trabajado para familias poderosas durante años, conocía silencios comprados, huidas fingidas y pruebas construidas con el cuidado suficiente para convencer a quien buscara respuestas rápidas; aun así, lo que traía esa tarde parecía haber sido armado con una prisa extraña.

—Empieza por lo claro —ordenó Adrián.

El investigador abrió la carpeta.

—Hay registros que ubican a Fernanda Altamirano saliendo del país hace tres semanas. El rastro apunta a Italia, específicamente a Milán, y aparece acompañada por un hombre identificado únicamente como Marcos.

Adrián entrecerró los ojos.

—¿Marcos?

—Eso parece, aunque el nombre usado en los documentos no coincide por completo con la identidad local que teníamos de él. Hay boletos, una reservación de hotel y dos pagos con una tarjeta asociada a una cuenta que pasó por intermediarios.

—Demasiado ordenado.

—Exactamente.

Adrián caminó hacia el escritorio y revisó una de las hojas. Una cámara del aeropuerto mostraba una mujer de cabello similar al de Fernanda, lentes grandes y un abrigo que cubría parte del rostro. La imagen era borrosa en el punto justo.

—No es ella.

—No puedo confirmarlo al cien por ciento, pero tampoco puedo afirmar que lo sea. La altura no coincide del todo y la postura es distinta. Además, la mujer evita las cámaras principales de una manera demasiado evidente, como si quisiera ser vista evitando ser vista.

Adrián dejó la fotografía sobre la carpeta.

—Un señuelo.

—Eso pienso.

El investigador pasó a otra hoja.

—Lo mismo ocurre con el hombre. Hay datos suficientes para dirigirnos a él, pero no para sostener una acusación sólida. Es como si alguien hubiera querido dejar un camino visible para que usted creyera que Fernanda huyó con ese tal Marcos a Italia después de lo ocurrido.

Adrián sintió que la sospecha se acomodaba en un lugar más firme.

—¿Quién fabricó el rastro?

—Aún no lo sé.

—Eso no me sirve.

El hombre sostuvo su mirada sin ofenderse.

—Lo que sí puedo decirle es que no parece obra de su cuñada. Ella habría sido más impulsiva, menos limpia en algunos puntos y más dramática en otros. Este montaje tiene intención de cerrar preguntas, no de abrir una escena.

Adrián pensó en Daniel más que en su madre.

—¿Daniel Reyes pudo mover algo así?

El investigador no respondió de inmediato.

—Tiene contactos, dinero y una red que no depende solo de su apellido actual. También hay personas en el hospital que parecen haber sido presionadas o pagadas, aunque todavía nadie acepta hablar.

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