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De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 208

—Disculpé, no lo vi. ¿Está bien? ¿Lo lastimé?

Victoria parpadeó, todavía sobresaltada por el choque, y solo entonces se dio cuenta de que no solo había tropezado con aquel hombre, sino que también lo había hecho perder el equilibrio hasta obligarlo a apoyarse contra la pared del pasillo. Por instinto, apretó el bolso contra su cuerpo y extendió la mano hacia él, alarmada por la posibilidad de haberle causado algún daño.

El hombre mayor aceptó su ayuda sin perder la compostura y, al incorporarse por completo, acomodó el puño de su camisa con un gesto sereno antes de sonreír apenas.

—Estoy bien. Fue más el susto que el golpe.

—De verdad lo lamento. Salí demasiado rápido y no estaba mirando.

—Eso pude notarlo.

Victoria se quedó inmóvil un segundo, sin saber si debía disculparse de nuevo o marcharse antes de que Daniel saliera detrás de ella. El hombre la observó con atención, no de forma incómoda, sino con una especie de reconocimiento curioso que la hizo sentirse todavía más expuesta.

—¿Busca a alguien? —preguntó ella, intentando recuperar la compostura.

—A mi hijo. Me avisaron que estaba aquí y decidí pasar a recogerlo.

Victoria frunció el ceño.

—¿Su hijo?

El hombre respondió con suavidad, como si aquella explicación bastara para ubicarlo dentro de la escena.

—Daniel Reyes, tenía una cena con inversores esta noche.

El nombre la dejó quieta. Lo miró con más detenimiento y entonces vio la semejanza que antes no había notado por la prisa: la línea de la mandíbula, cierta forma de sostener la mirada, incluso el gesto contenido al hablar. No eran iguales, pero había algo innegable entre ambos.

—Usted es el padre de Daniel.

—Alejandro Reyes —confirmó él, inclinando apenas la cabeza.

Capítulo 208 1

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