Entrar Via

De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 37

Adrián esperó a Victoria en el estudio.

No había planeado hacerlo. Al menos eso se dijo mientras caminaba de un lado a otro, mirando los planos sobre la mesa, las muestras acomodadas en cajas pequeñas y la libreta abierta con anotaciones que no entendía del todo.

Victoria tenía una vida organizada allí.

Una vida que no pasaba por él.

Ese pensamiento le molestó más de lo que quería aceptar.

Cuando la escuchó entrar a la casa, se quedó quieto. No salió a recibirla. Esperó a que sus pasos se acercaran al estudio y, cuando Victoria apareció en la puerta, ella se detuvo al verlo.

—Adrián.

—Llegaste tarde.

Victoria miró el reloj de pared.

—Son las ocho.

—No dije que fuera medianoche.

Ella dejó el bolso sobre una silla.

—Entonces no entiendo el comentario.

Adrián observó su rostro. No venía alterada. Tampoco parecía cansada de un modo preocupante. Traía una expresión tranquila, de esas que había empezado a usar desde que dejó de explicarle cada detalle de su día.

—¿Estabas con Daniel Reyes? —preguntó.

Victoria lo miró con atención.

—Estaba trabajando con el equipo del proyecto.

—Eso no responde mi pregunta.

—Sí estaba Daniel. También Laura, dos proveedores y el encargado del showroom.

Adrián apretó la mandíbula.

—Te vi hoy.

Victoria guardó silencio un segundo.

—¿Dónde?

—En el showroom.

Ella pareció sorprenderse apenas.

—No sabía que estabas cerca.

—Fui a recoger a Fernanda a su terapia.

—Entiendo.

Adrián esperó que dijera algo más. Que explicara. Que justificara por qué se reía con Daniel. Que intentara tranquilizarlo aunque él no hubiera formulado una acusación clara.

Victoria no hizo nada de eso.

—No me gusta cómo se ve —dijo él al fin.

Ella levantó las cejas.

—¿Cómo se ve qué?

—Tu cercanía con Reyes.

El nombre sonó más duro de lo necesario.

Victoria sostuvo la calma.

—Es mi colega.

—Es un hombre que pasa mucho tiempo contigo.

—Trabajo con él.

—Victoria, eres mi esposa. La gente habla.

Ella lo miró como si acabara de confirmar algo que ya esperaba.

—Ah. Entonces esta conversación es por la reputación.

—No lo reduzcas a eso.

—Tú acabas de hacerlo.

Adrián respiró hondo.

—No quiero que te expongas a comentarios innecesarios.

Victoria caminó hacia la mesa y acomodó una carpeta que estaba fuera de lugar.

—Qué curioso.

—¿Qué cosa?

Ella giró hacia él.

—Que mi reputación te preocupe ahora.

Adrián se tensó.

—Siempre me ha preocupado.

Victoria negó con suavidad.

—No. Te preocupaba que yo cumpliera bien mi papel. Eso es distinto.

—Victoria.

—No te escuché hablar de reputación cuando me sentaban lejos de ti en una cena para que Fernanda estuviera a tu lado.

Él guardó silencio.

—Tampoco cuando tu madre me trataba como organizadora en mi propia casa —continuó ella—. Ni cuando tus invitados hablaban de mí como una solución temporal. Ni cuando todos daban por hecho que, si Fernanda despertaba, yo debía salir con elegancia para no incomodar a nadie.

Adrián apartó la mirada.

—Eso no tiene que ver con Daniel.

—Tiene que ver contigo.

La frase fue tranquila, pero directa.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO