La propuesta llegó una tarde de martes.
Daniel citó a Victoria en la oficina de Camila y le pidió que llevara su libreta y la carpeta de muestras. Laura ya estaba en la sala de juntas cuando Victoria entró, con una sonrisa difícil de ocultar.
—No me mires así —dijo Victoria—. Esa cara siempre significa trabajo extra.
Laura levantó las manos.
—Trabajo extra, sí. Pero del que cambia currículums.
Daniel, junto a la pantalla, esperó a que se sentara.
—Camila habló con dos inversionistas de Guadalajara y uno de Monterrey. Quieren una presentación privada de la línea. No solo del producto. Quieren conocer el concepto, la dirección creativa y a la persona detrás.
Victoria dejó su bolso en la silla contigua.
—¿Qué significa exactamente?
Daniel cambió la diapositiva.
En la pantalla apareció una propuesta con fechas, sedes y un calendario de viaje de tres días. Victoria leyó en silencio.
Tres días fuera.
Reuniones.
Presentación.
Su nombre aparecía como responsable creativa.
Victoria Altamirano.
No Montenegro.
—Esto es demasiado grande —dijo.
—Es grande —corrigió Daniel—. No demasiado.
Laura se inclinó hacia ella.
—Quieren que tú presentes. No Camila. No Daniel. Tú.
Victoria miró la pantalla con el pecho apretado.
—Nunca he dirigido algo de este nivel.
—Has defendido propuestas más difíciles ante personas menos dispuestas a escucharte —dijo Daniel—. Esta vez la sala sí estará interesada en lo que sabes hacer.
La emoción le llegó mezclada con miedo. Viajar significaba alejarse de la mansión, dejar de estar disponible, moverse hacia una vida que ya no podía fingirse temporal.
—¿Cuándo tengo que confirmar?
—Mañana —respondió Daniel—. Pero quería que lo pensaras con calma.
Victoria lo miró.
—¿Por qué yo?
Daniel no dudó.
—Porque la propuesta tiene tu visión. Porque explicas sin adornar. Porque respondes con criterio. Y porque te eligieron por capacidad, Victoria. No por compasión, no por tu historia familiar y no por tu matrimonio.
Ella bajó la mirada un instante.
A veces una frase justa dolía porque tocaba lugares demasiado olvidados.
—Gracias.
—No me agradezcas todavía —intervino Laura—. Falta que aceptes y nos pongas a correr con los ajustes.
Victoria respiró con una sonrisa apenas insinuada.
—Déjenme revisarlo esta noche.
Esa noche, Adrián se enteró por Camila durante una llamada breve sobre la campaña. Cuando colgó, se quedó con el teléfono en la mano.
Viaje.
Daniel.
Inversionistas.
Victoria fuera de la ciudad durante tres días, avanzando en un mundo donde él no tenía lugar.
La encontró en el estudio pequeño, revisando el calendario que Daniel le había enviado.
—¿Vas a viajar? —preguntó desde la puerta.
Victoria levantó la mirada.
—Aún no confirmo.
—Pero lo estás considerando.
—Sí.
Adrián entró.
—¿Con Daniel?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....