Entrar Via

De esposa sustituta a la obsesión del CEO romance Capítulo 80

Adrián no pudo dormir esa noche.

El mensaje que envió a Victoria seguía sin respuesta. No había reclamo posible en eso. Ella estaba trabajando, lejos de la mansión, en un espacio que él no controlaba y al que no había sido invitado. Aun así, cada minuto de silencio le recordaba que antes Victoria habría encontrado una forma de incluirlo.

Ahora ya no.

Cerca de la medianoche bajó al despacho.

No quería seguir mirando el teléfono. Encendió la lámpara del escritorio y abrió una carpeta de asuntos pendientes de la fundación, pero no leyó una sola línea. Su mente regresaba una y otra vez a Fernanda, a los comentarios recientes, a la forma en que todos parecían empujar una versión perfecta del pasado.

Y a la duda que no quería mirar de frente.

Buscó en el archivo digital las carpetas antiguas del accidente. No sabía qué esperaba encontrar. Tal vez solo quería recordar que la historia era tan clara como todos la contaban: Fernanda, la novia ideal, camino a una boda interrumpida por una tragedia.

El sistema abrió varias carpetas fechadas de años atrás.

Informes médicos.

Comunicados familiares.

Fotografías.

Mensajes respaldados por el equipo de seguridad de la casa.

Adrián revisó sin entusiasmo hasta que una miniatura lo detuvo.

Era una fotografía tomada por una cámara de vigilancia del vestíbulo de la mansión Altamirano, el día del accidente. Fernanda aparecía junto a la escalera, con un abrigo largo y una maleta pequeña a su lado.

Adrián frunció el ceño.

La imagen no decía demasiado. Podía haber muchas razones para que esa maleta estuviera ahí. Pero algo en la postura de Fernanda no encajaba con la mujer sonriente que todos recordaban organizando detalles de boda.

Se veía nerviosa.

Reservada.

Como si esperara a alguien.

Adrián amplió la imagen.

En la esquina inferior se veía parte de un auto detenido fuera de la entrada. No alcanzaba a leerse la placa. Solo una silueta masculina al volante, borrosa, inclinada hacia el asiento del copiloto.

Adrián sintió una incomodidad lenta.

—No significa nada —murmuró.

La frase no lo convenció por completo.

Siguió revisando.

Encontró un registro de llamadas del teléfono fijo, anexado al expediente por asuntos del seguro. La noche anterior al accidente había varias llamadas de un mismo número. Una de ellas duró casi doce minutos. Otra, apenas segundos, cerca de la medianoche.

Adrián anotó el número.

Intentó justificarlo. Tal vez era una amiga. Tal vez una llamada de alguno de los proveedores. Tal vez algo relacionado con la boda.

Pero la duda ya estaba allí.

Abrió otra carpeta.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO