Regina se enteró de la solicitud de divorcio durante el desayuno.
Adrián había dejado la carpeta legal sobre la mesa del estudio, pero ella la encontró cuando fue a buscar unos documentos relacionados con la fundación. No tardó en reconocer el nombre del abogado ni el propósito de aquellas hojas.
Entró al comedor con la carpeta en la mano.
Adrián estaba de pie junto a la ventana, revisando mensajes en su teléfono. Fernanda ocupaba uno de los extremos de la mesa y levantó la mirada al ver a Regina.
—Así que Victoria finalmente tomó una decisión —dijo esta.
Adrián supo de inmediato a qué se refería.
Guardó el teléfono.
—¿Por qué tienes eso?
Regina dejó la carpeta sobre la mesa.
—Estaba en el estudio.
—No tenías derecho a revisarla.
—No necesitaba leer demasiado para entender.
Su tono no mostró sorpresa ni preocupación. Parecía estar hablando de un asunto administrativo que debía resolverse cuanto antes.
—Quizá sea lo mejor —añadió—. Esta situación no podía continuar de manera indefinida.
Adrián la observó sin responder.
Regina tomó asiento frente a Fernanda.
—Victoria cumplió una función cuando la familia la necesitó, pero Fernanda ha vuelto. Era inevitable que esa etapa terminara.
Fernanda bajó la vista hacia su taza.
No dijo nada.
Adrián apretó la mandíbula.
—No hables de ella de esa manera.
Regina lo miró.
—¿De qué manera?
—Como si su matrimonio conmigo hubiera sido un encargo.
—No distorsiones mis palabras. Todos sabemos por qué se casaron.
—Eso no te da derecho a reducir tres años de su vida a una función.
Regina sostuvo su mirada con calma.
—Victoria aceptó las condiciones. Nadie la obligó.
Adrián sintió que la tensión se acumulaba dentro de él, pero intentó controlarse.
—No sabes todo lo que aceptó.
—Lo suficiente.
Regina volvió la atención hacia la carpeta.
—Una vez que esto quede resuelto, podremos manejar la situación públicamente. Habrá preguntas, por supuesto, pero también una explicación sencilla.
Adrián entrecerró los ojos.
—¿Qué explicación?
—Que el matrimonio llegó a su fin y que, con el regreso de Fernanda, algunas relaciones pueden recomponerse de forma natural.
Fernanda levantó la mirada.
Regina continuó:
—La gente siempre consideró que ustedes debían estar juntos. Si se maneja con cuidado, la familia puede evitar cualquier daño a su imagen.
Adrián soltó el teléfono sobre la mesa.
—No vuelvas a decir eso.
La firmeza de su voz hizo que Fernanda se quedara inmóvil.
Regina frunció el ceño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De esposa sustituta a la obsesión del CEO
Porque sale que son gratis y los cobran de todas maneras...
Si cobran por las novelas, aunque el precio sea menor que las otras apps, mínimo deberían estar los diálogos completos, se salta partes importantes de la conversación en todos los capítulos, deberían revisar eso....