Abelardo recordaba perfectamente a su sobrina política; era guapa, lista y tenía mucha labia, caía bien. Si lograba colocarla en el Grupo Ruiz cerca de Gaspar, igual y pegaba el chicle.
—Está bien, dile a Lourdes que se prepare. Yo muevo mis influencias —aceptó Abelardo.
Elvira se puso feliz.
—¡Tranquilo! Te aseguro que Lourdes va a estar encantada.
Abelardo pensó que no estaba de más tener una carta bajo la manga; nunca se sabe cuándo puede servir.
Por dentro, Elvira pensaba que, aunque Micaela fuera muy exitosa, su sobrina era más joven. Ya se imaginaba a su sobrina casada con el dueño del Grupo Ruiz, y entonces su hermana y toda la familia tendrían que agradecerle a ella por ser la celestina.
***
A la mañana siguiente.
Micaela se fue directo al laboratorio. Anoche tuvo una idea y necesitaba comprobarla cuanto antes.
Apenas llegó a su oficina, sonó su celular. Miró la pantalla y se sorprendió.
Era Jacobo.
Micaela contestó.
—Hola, Jacobo.
—Micaela, ¿te interrumpo? —la voz de Jacobo sonaba tan amable como siempre.
—No, voy llegando a la oficina. ¿Pasa algo?
—La enfermedad de mi madre parece haber empeorado, los medicamentos no le están haciendo efecto. Quería preguntarte cómo va tu investigación —el tono de Jacobo denotaba preocupación.
—Si necesitas apoyo, lo que sea, dinero, equipo... dímelo y yo me encargo de conseguirlo —ofreció Jacobo de inmediato.
—De fondos estamos bien por ahora, no hace falta —Micaela lo pensó un momento y preguntó—: Cuando terminemos la evaluación de seguridad inicial, ¿crees que tu madre consideraría participar en las primeras pruebas clínicas? Claro que eso conlleva riesgos.
—Déjame platicarlo con ella. En cuanto sepa te aviso.
—De acuerdo.
Hablaron un poco más sobre los detalles de la salud de Felicidad y colgaron.
Micaela se puso su bata blanca, sintiendo una gran responsabilidad. Podía sentir la desesperación de Jacobo; ver a la persona que más amas olvidarte poco a poco es doloroso.
Respiró hondo, dejó sus emociones a un lado y se dirigió al laboratorio.
Mientras tanto, en el departamento de Recursos Humanos del Grupo Ruiz, el currículum que envió el asistente de Abelardo llegó a manos del gerente. Daba la casualidad de que había una vacante para asistente cerca de Gaspar, así que lo arreglaron de inmediato.

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