Capítulo 175 Vanessa dejó escapar un quejido por el dolor y lo empujó.
—Me lastimas.
El dolor le enrojeció los ojos y se le llenaron de lágrimas. Lo miró con resentimiento y su voz pastosa dejó al descubierto su indignación.
—Rafael, me estás lastimando.
"Ni siquiera contraté a esos modelos en serio, ¿por qué se enoja tanto?" Rafael no había dejado de arrugar la frente ni por un segundo. Siguió robándole el aire, besándola con una intensidad brusca y dominante.
Al recordar lo que había pasado en el bar, la furia lo dominaba, convirtiendo aquel beso en un acto puramente posesivo.
—¿No querías experimentar? —preguntó—.
Entonces aguántate.
Le empezó a quitar la ropa. Sus movimientos habían perdido toda la delicadeza de antes; ahora parecían más bien un castigo.
Era una sensación muy desagradable.
Vanessa se resistió y le golpeó el pecho. Al verlo tan indiferente e implacable, sintió que estaba frente a un completo desconocido.
O tal vez, ese siempre había sido el verdadero Rafael.
Incapaz de contener la frustración, Vanessa rompió a llorar. Las lágrimas se deslizaron por las comisuras de sus ojos hasta perderse entre su cabello.
Rafael detuvo sus movimientos, turbado al verla derramar aquellas lágrimas.
—¿Por qué lloras? —preguntó con nerviosismo.
Esa simple pregunta empeoró las cosas. Vanessa sollozó con mucha más fuerza, como si necesitara desahogar toda su indignación hasta quedarse sin lágrimas.
Rafael se quedó paralizado por un instante, con una clara expresión de agobio en la mirada, y se apartó de ella.
—Perdóname —murmuró.
Se frotó la frente, atormentado.
Se había dejado cegar tanto por el coraje que perdió el control.
Vanessa seguía llorando sin consuelo, mirándolo a través de sus ojos empañados.
—Te dije que no los contraté en serio —reclamó entre sollozos—, ¿por qué no quieres escucharme?
Rafael sintió un peso horrible. Al verla en ese estado, su enojo se esfumó y su semblante se relajó.
—Perdóname, me dejé llevar por el impulso —se disculpó él.
Tomó aire y se quedó de pie junto a la cama. Llevaba la camisa abierta, dejando a la vista su abdomen marcado.
Empezó a abrocharse los botones uno por uno, con la mirada baja.
Bianca casi se va de espaldas al escuchar la historia.
—¿En serio hice semejante estupidez? —exclamó incrédula—. ¿Y no tuviste problemas con Rafael? — preguntó—. ¿Se enojó contigo?
Vanessa se sentó en la cama. Tras analizarlo durante horas en la madrugada, había llegado a una conclusión.
—No creo que se haya enojado —murmuró—. Ya sabes, nuestro matrimonio no fue por amor. Si se molesta y prefiere el divorcio, tampoco pasa nada.
*** Al mismo tiempo, Rafael, que estaba a punto de abrir la puerta de la habitación, se detuvo en seco al escucharla. Un velo de amargura ensombreció su mirada.
Se dio la media vuelta y bajó las escaleras.
—Ay, por favor —se quejó Bianca—.¿Por qué desperdiciar a un partidazo como él? Nada de divorcios.
Bianca le tenía mucha estima a Rafael.
—Quién sabe, a lo mejor este pequeño drama de anoche les sirve para encender la chispa —comentó entre risas—. Lo único que sé es que Rafael vale la pena. Si en serio sientes algo por él, no lo dejes ir.
Bianca nunca había soportado a Alexis; siempre pensó que era muy poco para Vanessa, sobre todo con esa extraña relación que mantenía con su "hermana" Natalia.
Rafael era otro nivel. No solo ponía a Vanessa como su máxima prioridad, sino que además era atractivo y exitoso.
Su apariencia, su estatus y la manera en que la trataba lo hacían un candidato perfecto.
A su parecer, hacían la pareja ideal.

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