Marisa seguía dándole vueltas en la cabeza a si su petición sería demasiado para Claudio, cuando él, sin pestañear, se dio una palmada en el pecho y aceptó de inmediato.
Por un instante, Marisa no supo cómo reaccionar, y se quedó viendo a Claudio con cara de sorpresa.
Pero Claudio ya había empezado a hacer llamadas.
Lo primero que hizo fue marcarle al director ejecutivo de Entretenimiento Cometa Encantadora.
—¿Romeo? Soy Claudio, necesito que me ayudes a contactar a Melina. Tengo una comida importante y quiero que ella esté presente.
Mientras hablaba, Claudio tapó el micrófono con la mano y se giró hacia Marisa.
—¿Para cuándo quieres organizar la comida?
Marisa todavía no salía de su asombro, pero como Claudio seguía en la llamada, tuvo que improvisar una fecha sobre la marcha.
—¿Te parece bien el próximo fin de semana?
Claudio sonrió, con el aire de quien ya tiene todo bajo control.
—Por supuesto, ningún problema.
Enseguida le transmitió la fecha a Romeo, el director.
—Anota ese día y reagenda cualquier otro compromiso de Melina.
Del otro lado de la línea, Romeo aceptó sin dudarlo.
Claudio no se detuvo ahí: fue directo y le envió a Marisa el contacto de Romeo por WhatsApp.
—Romeo ya quedó en eso. Si necesitas algo más sobre Melina, ponte directamente en contacto con él.
Con el asunto resuelto, Claudio salió del hospital con una expresión de triunfo y fue a buscar a Rubén, que ya lo esperaba en el carro.
Mientras subía, Claudio no perdió la oportunidad de presumir.
—Le marqué a Romeo y en un segundo aceptó. Ya le pasé a Marisa el contacto de Romeo por WhatsApp, cualquier cosa que necesite, que lo resuelva con él.
Rubén lo miró con el ceño fruncido, dejando ver su incomodidad.
—Claudio, la próxima vez que tengas que hacer algo así, dile a Romeo que sea él quien agregue a Marisa, no al revés.
¿Quién se creía Claudio para hacer que la señora Olmo agregara primero al director?
Claudio chasqueó la lengua en señal de fastidio.
—Tsk, tsk, tsk.
—¿Entonces sí vas a ir a esa comida?
Para ellas, asistir no era solo una invitación, implicaba estar disponible para lo que el poderoso quisiera.
Melina arqueó una ceja, fingiendo resignación.
—Si el señor Cano ya le pidió a Romeo que me busque, y mi contrato todavía es de Entretenimiento Cometa Encantadora, ¿qué opción crees que tengo? Ni modo, me toca ir.
Pero en la voz de Melina no se escuchaba ni una pizca de desánimo.
La asistente lo notó, pero prefirió quedarse callada.
Al final de cuentas, en esa industria, no importaba cuánto te explotaran o humillaran: llegar a tener ese tipo de “capital” era un privilegio de pocos.
Y si de pronto Melina lograba convertirse en “la señora Cano”, entonces sí, eso ya era otra liga.
En ese momento, una de las encargadas del set se acercó a avisar.
Melina movió los ojos, coqueta.
—Tina, ayúdame a programar una sesión de tratamiento para estos días. Y cualquier trabajo que no sea importante, ponlo en espera o pospónlo lo más que se pueda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...