Su respiración se aceleró y preguntó con urgencia:
—Rubén, ¿qué estás haciendo?
Él le dejó una marca roja e irregular en el cuello y asintió.
—Ya sabes qué.
Cuando Marisa comprendió sus intenciones, ya no había escapatoria.
Le costaba respirar, arrinconada en el armario, con el aliento entrecortado.
—Tengo prisa por salir…
Con eso, Marisa intentaba rechazar su invitación, pero Rubén lo interpretó de otra manera.
—Sí, lo sé. Seré rápido.
Mientras hablaba, para ahorrar tiempo, sus labios descendieron desde su cuello, dejando un rastro de besos y marcas por su piel.
Definitivamente, lo estaba haciendo a propósito.
Por eso dejaba tantas marcas en lugares que la ropa no podría cubrir.
La idea de que alguien pudiera verlas hizo que Marisa se sonrojara intensamente. Se cubrió la boca con la mano, intentando que su voz sonara lo más seria posible.
—Rubén, hoy tengo que trabajar.
Rubén sonrió con satisfacción, admirando su obra.
—Yo también tengo trabajo hoy, y varias reuniones.
Dicho esto, acercó su propio cuello a los labios de Marisa.
¿Qué significaba eso?
Marisa frunció el ceño, y entonces escuchó a Rubén añadir:
—Para que sea justo, déjame unas cuantas tú también.
Marisa respiró hondo y se quejó:
—¡Rubén! ¡Pareces un niño!
A Rubén no le importó en absoluto.
—Delante de ti, quiero ser un niño caprichoso.
Dicho esto, se abalanzó sobre ella.
El armario quedó hecho un desastre, un torbellino de movimiento y pasión.
Había un carro que no reconocía, con un lazo rosa atado al retrovisor.
Marisa lo miró con curiosidad.
Rubén la alcanzó sin prisas. Se acercó al carro, lo abrió con la llave, y dejó el desayuno que había preparado en el asiento del copiloto.
Luego, levantó la llave y la agitó frente a Marisa.
Marisa lo miró, confundida.
—¿Es para mí?
Rubén asintió con firmeza.
—Para ti.
Marisa se quedó mirando el Porsche de color rosa macarrón, tan sorprendida que no podía articular palabra.
—¿Me has comprado un carro?
No se esperaba que, después de haberlo mencionado el día anterior, Rubén se lo hubiera conseguido tan rápido.
Al ver la alegría en sus ojos, Rubén sintió que haber hecho esas llamadas a sus contactos para conseguir de urgencia ese modelo de edición limitada en ese color exclusivo había valido completamente la pena.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...