Entrar Via

El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 533

Julia informó diligentemente de la situación.

—Claudio sí que tiene relación con Marisa, pero, según parece, está saliendo con la prima de Marisa…

Melina se dio cuenta de todo.

—¡Ah! Con razón Claudio la ayuda, ¡está saliendo con su prima! ¿Se creerá que por eso Claudio ya es su futuro primo político? ¡Por eso es tan arrogante, vaya!

—También he investigado un poco sobre Marisa, pero no he encontrado nada sobre su vida sentimental. Lo que sí he visto es que tuvo un mentor muy famoso, así que supongo que su galería la montó con su ayuda.

Julia incluso encontró una foto del señor Cáceres en la inauguración de Jasmine.

Melina se mofó.

—¿Con un viejo de esa edad? A esa Marisa no le hace ascos a nada, ¿eh?

Después de criticar a Marisa, volvió a mirar su teléfono.

Estaba segura de que la solicitud de amistad se había enviado. ¿Acaso Davis no había mirado su teléfono?

Si no, ¿cómo era posible que una estrella de su calibre tomara la iniciativa y él la ignorara?

Melina empezaba a impacientarse. En el grupo, todos hablaban animadamente, pero Davis no decía nada. Después de darle vueltas, se le ocurrió una idea.

Mencionó a Davis directamente.

—He oído que la exposición de invierno de la Galería Jasmine está a punto de inaugurarse. Me interesa bastante.

Con esto, Melina esperaba que Davis la invitara.

Estaba convencida de que, después de una indirecta tan directa, él no podría negarse.

Un momento después, al ver el mensaje en la pantalla, sintió ganas de estrellar el teléfono.

Davis: «Aunque te interese, no sirve de nada. Mi jefa cree que eres una persona conflictiva».

Su comentario provocó un silencio sepulcral en el grupo.

Todos allí eran zorros viejos, expertos en mantener las apariencias. Nadie se esperaba que Davis fuera tan directo y la dejara en evidencia.

Y menos a Melina.

Esta vez, Melina arrojó el teléfono al suelo y lo pisoteó con furia.

Julia no pudo hacer nada para detenerla.

***

Al terminar la grabación, Davis debería haber ido directamente a casa a descansar.

Pero se desvió y fue a la galería.

Marisa acababa de firmar el contrato con Vino Tranquilo cuando vio a Davis esperándola con una sonrisa de suficiencia.

—¿Qué pasa? ¿La grabación ha ido bien?

Davis sacó su teléfono y lo agitó.

—Algo ha ido aún mejor. Mira.

Marisa cogió el teléfono de Davis y, al ver el contenido, su expresión se tornó un poco seria.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló