Fabiana pidió a todos en la galería que volvieran a sus puestos. Pensó que lo mejor era dejar que Marisa asimilara la situación antes de continuar.
De lo contrario, sentados ahí, no llegarían a ninguna conclusión.
Marisa se levantó, un poco aturdida, y caminó hacia su oficina.
Últimamente, la temperatura en Clarosol había bajado mucho, pero cuanto más frío hacía, más brillante era el sol.
Se sentó en su oficina, puso el celular en silencio, giró la silla y se quedó de frente al sol.
La luz dorada le bañaba el rostro, como si le aplicara una sutil capa de color.
Así, tranquilamente, cerró los ojos y disfrutó de la paz que le brindaba el contacto con el sol.
Cuando Sabrina Castillo llegó, encontró a Marisa pintando plácidamente en su oficina.
En una composición de luces y sombras, un ramo de jazmines en la penumbra brillaba con un destello esmeralda.
Las pequeñas flores de jazmín, que se abrían en silencio, eran delicadas pero tenaces.
Sabrina estaba furiosa.
—¿Cómo puedes tener cabeza para pintar ahora? ¡Afuera todo es un caos!
Marisa ni siquiera levantó la vista.
Se concentró en terminar su obra.
La paciencia de Sabrina se agotó. Se acercó unos pasos, con el ceño fruncido.
—¿Me estás escuchando, Marisa? ¡Afuera se está cayendo el mundo, Fabiana está a punto de volverse loca y tú te escondes aquí a pintar! De verdad que yo…
Claudio Cano, que estaba junto a Sabrina, miró de reojo a la concentrada Marisa y luego le dio una palmada en la mano a su amiga.
—Sabrina, no gastes saliva. Espera a que termine.
Quien ha pasado tiempo con artistas sabe que, cuando están absortos en lo que hacen, ignoran el bullicio a su alrededor. Aunque el universo explotara, para ellos no tendría importancia.
Marisa levantó la vista y sonrió, extendiendo las manos.
—Ah, ya llegaron. Voy a lavarme las manos, las tengo muy sucias.
Sabrina señaló la mejilla de Marisa.
—No solo las manos, la cara también deberías lavártela.
Unos minutos después, Marisa regresó, ya limpia. Sabrina no pudo esperar más y la tomó de la mano para interrogarla.
—¡Afuera el mundo se está viniendo abajo, hoy has sido tendencia varias veces y tú tienes la calma para ponerte a pintar!
Marisa hizo que Sabrina se sentara en el sofá.
—Pinté precisamente por todo eso.
***

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
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Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...