Marisa frunció el ceño aún más.
Entrecerró los ojos, pero su mirada no buscaba a Rubén.
Simplemente seguía mirando la hora.
Así de segura estaba.
Y, en efecto, justo cuando el minutero cambió, la voz gélida de Rubén resonó a su lado.
—¿Qué están haciendo? ¿Rodeando a mi esposa? No me digan que la están molestando.
El repentino regreso de Rubén provocó reacciones diversas.
Una sonrisa de satisfacción, de quien acierta en su predicción, se dibujó en los labios de Marisa.
A Iria, por otro lado, le brillaron los ojos y comenzó a pasarse la mano por el cabello, coqueteando descaradamente con Rubén.
Rubén frunció el ceño y sus ojos se posaron brevemente en ella.
Iria, por un instante, creyó que la luz la favorecía y que Rubén por fin se había percatado de su belleza, así que sonrió con más ahínco.
Parecía una de esas chicas de bar esperando a que la eligieran.
Al segundo siguiente, Rubén se interpuso entre Marisa y el grupo, apartándola de ellos, y se dirigió a Iria con frialdad:
—Si te pica la cabeza, ve a lavártela, pero deja de sacudirte ese pelo todo maltratado. La gente de la mesa de al lado va a pensar que está nevando aquí dentro por toda la caspa que sueltas.
La sonrisa de Marisa se hizo incontenible.
A veces, Rubén era mordaz y tenía un humor negro.
Y a ella, casualmente, le encantaba esa faceta suya.
Iria tardó varios segundos en reaccionar. Cuando lo hizo, la cara se le puso roja de furia y los labios se le amorataron por la rabia.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...