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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 619

—Sí, lo sé —asintió Marisa con una sonrisa dócil.

Era una separación de solo unos días, pero la atmósfera era la de una despedida prolongada.

—Cualquiera que nos viera pensaría que nos vamos a separar por mucho tiempo… —bromeó ella.

No había terminado la frase cuando Rubén le tapó los labios con el dedo índice.

—Marisa, que de tu boca nunca salgan palabras como «separarnos».

Solo oírlo le resultaba doloroso.

Al ver su seriedad, Marisa asintió con docilidad, le retiró la mano y la sujetó con fuerza.

—No lo volveré a decir.

Una sonrisa apareció por fin en los ojos de Rubén.

—Qué buena niña, señora Olmo.

—Señor Olmo, ya son más de las siete —dijo Marisa, mirando la hora en su celular—. Tu vuelo de regreso está por salir.

Sin hacerle caso, Rubén la abrazó con fuerza, inhalando con avidez su aroma.

Ese agradable y sutil perfume a gardenias lo tenía cautivado.

—¿Ya me abrazaste lo suficiente, señor Olmo?

Ante su insistencia, Rubén la soltó a regañadientes.

Sus ojos estaban llenos de un anhelo profundo.

—Marisa, bésame.

Esa petición espontánea fue un gran desafío para Marisa.

Miró a su alrededor, al gentío que iba y venía.

Reprimiendo su vergüenza, se puso de puntillas y le dio un beso fugaz en los labios.

Tras el beso, recuperó la compostura como si nada hubiera pasado.

Los ojos de Rubén brillaban de alegría.

—Marisa, quiero que recuerdes este momento.

Capítulo 619 1

Capítulo 619 2

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