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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 629

—Señora, ¿pasó algo bueno? La veo con una sonrisa en el rostro.

Marisa le dio un mordisco a su tostada y, solo después de tragar, respondió:

—No es que haya pasado algo bueno, es que anoche descansé muy bien.

Al escucharla, Sofía se relajó.

—Anoche estuve preocupada, pensé que el asunto de la señorita Cruz la tendría tan inquieta que no podría dormir. Me alegro de que haya descansado bien.

«¿Macarena?», pensó Marisa. «¿Por qué no podría dormir por culpa de Macarena?».

Después de todo, ya había enfrentado situaciones complicadas en la familia Loredo.

Además, no era una persona que se preocupara por cosas que aún no habían sucedido.

Yolanda Páez la había descrito una vez como alguien tan desapegada en muchos asuntos que parecía no tener sentimientos.

Pero no era que no los tuviera, simplemente era más pragmática.

La vida era corta, apenas unas décadas. Si uno se empeñaba en amargarse la existencia, lo lograría.

***

Sentada de nuevo en el carro rosa pastel que Rubén le había comprado, Marisa no pudo evitar pensar en lo bien que estaría si él estuviera en el asiento del copiloto.

Mientras conectaba la música, murmuró para sí misma:

—No importa, Rubén volverá en cuanto termine su trabajo.

Condujo tranquilamente hasta la galería Jasmine.

Lo primero que hizo al llegar fue revisar su celular en busca de mensajes perdidos.

Desde la noche anterior, Rubén no le había enviado nada.

Confirmó que no había ningún mensaje nuevo.

Respiró hondo. Definitivamente, estaba muy ocupado.

Al bajar del carro, se encontró de frente con Fabiana, que también acababa de estacionar para empezar a trabajar.

Fabiana, con un café americano helado en la mano, saludó a Marisa.

—Señorita Páez, ¿tan temprano?

Marisa levantó la muñeca.

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