—Señora, ¿pasó algo bueno? La veo con una sonrisa en el rostro.
Marisa le dio un mordisco a su tostada y, solo después de tragar, respondió:
—No es que haya pasado algo bueno, es que anoche descansé muy bien.
Al escucharla, Sofía se relajó.
—Anoche estuve preocupada, pensé que el asunto de la señorita Cruz la tendría tan inquieta que no podría dormir. Me alegro de que haya descansado bien.
«¿Macarena?», pensó Marisa. «¿Por qué no podría dormir por culpa de Macarena?».
Después de todo, ya había enfrentado situaciones complicadas en la familia Loredo.
Además, no era una persona que se preocupara por cosas que aún no habían sucedido.
Yolanda Páez la había descrito una vez como alguien tan desapegada en muchos asuntos que parecía no tener sentimientos.
Pero no era que no los tuviera, simplemente era más pragmática.
La vida era corta, apenas unas décadas. Si uno se empeñaba en amargarse la existencia, lo lograría.
***
Sentada de nuevo en el carro rosa pastel que Rubén le había comprado, Marisa no pudo evitar pensar en lo bien que estaría si él estuviera en el asiento del copiloto.
Mientras conectaba la música, murmuró para sí misma:
—No importa, Rubén volverá en cuanto termine su trabajo.
Condujo tranquilamente hasta la galería Jasmine.
Lo primero que hizo al llegar fue revisar su celular en busca de mensajes perdidos.
Desde la noche anterior, Rubén no le había enviado nada.
Confirmó que no había ningún mensaje nuevo.
Respiró hondo. Definitivamente, estaba muy ocupado.
Al bajar del carro, se encontró de frente con Fabiana, que también acababa de estacionar para empezar a trabajar.
Fabiana, con un café americano helado en la mano, saludó a Marisa.
—Señorita Páez, ¿tan temprano?
Marisa levantó la muñeca.
—¡Es verdad! ¿Por qué no impulsamos a la señorita Páez?
Marisa le lanzó a Fabiana una mirada que parecía decir: «Me estás empujando al abismo».
El programa quería crear una pareja ficticia, pero ella estaba casada.
Fabiana captó de inmediato lo que Marisa estaba pensando.
Hizo un gesto con la mano.
—Es solo publicidad, una forma de ganar notoriedad. ¿Cuántos de los que participan en ese programa son solteros de verdad? Nosotros hacemos nuestro papel, el público fantasea lo que quiera. Lo importante es que nosotros sepamos que no es real, ¿no?
El equipo de marketing también apoyó la idea.
—Sí, propongamos a la señorita Páez. Se ve muy bien con el señor Mariscal, forman una pareja atractiva.
Marisa dudó.
—Sigan discutiendo. Votaremos en quince minutos. Voy al baño.
Pensó que si realmente la elegían para hacer pareja con Davis, al menos debía consultarlo primero con Rubén.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...