Marisa se dirigió al baño que estaba junto a la sala de juntas.
Antes de entrar, llamó a Rubén.
Pero después de medio minuto dentro del baño, la llamada se cortó sin que nadie respondiera.
Marisa miró la hora. Probablemente era la hora en que Rubén comenzaba a trabajar.
Debía de estar ocupado.
Escribió un mensaje y lo envió.
En él, le explicaba que, para fines de promoción, era posible que tuviera que participar en un programa con Davis.
Al final, Marisa añadió un emoticono tierno.
[Señor Olmo, es solo para el programa. A algunos espectadores les gusta imaginar parejas, así que podrían pensar que Davis y yo somos algo. No te hagas ideas raras, ¿eh?]
Sintiendo que no era suficiente, continuó escribiendo.
[Si hubiera una mejor opción, ten por seguro que yo no iría. No te preocupes. Por otro lado, sé que estás muy ocupado últimamente, pero por favor, recuerda comer bien, cuídate, no te enfríes y no te enfermes…]
Se dio cuenta de que si seguía, se volvería muy repetitiva.
Decidió parar. ¿Desde cuándo se había vuelto tan parlanchina?
Se dedicó una sonrisa irónica en el espejo y, recomponiéndose, salió del baño.
Afuera, la discusión parecía haber llegado a su fin. Todos habían decidido unánimemente que Marisa participaría en el programa.
—La señorita Páez tiene una excelente imagen. Junto a Davis, forman una pareja perfecta. Así, atraeremos a más gente que disfrute de verlos juntos, lo que se traducirá en mayores beneficios para Jasmine.
Hasta ese momento, Marisa todavía quería negarse.
Intentó proponer otra opción.
—Creo que la señorita Barrera también tiene una muy buena imagen, ¿qué tal si…?
Fabiana se encogió de hombros con resignación.
—Señorita Páez, gracias por el cumplido, pero si viera mi agenda, probablemente no haría esa sugerencia.
—Señorita Páez, ¿el señor Olmo ya aprobó que seamos pareja en la pantalla?
Marisa estaba recogiendo sus cosas para ir a la cita que tenía con Macarena.
Al mencionar a Rubén, una expresión de resignación apareció en su rostro. En el fondo, no estaba segura.
Sin embargo, Rubén siempre respetaba sus decisiones.
Si ella decidía hacerlo, él probablemente se sentiría molesto en secreto, pero no intentaría imponer su voluntad. Incluso, si surgieran comentarios negativos sobre ella en internet, él usaría discretamente sus influencias y recursos para resolver el problema por ella.
Rubén la respetaba y la protegía.
Eso hacía que Marisa se sintiera envuelta en un torbellino de amor.
El amor de Rubén era como una lluvia fina, sutil pero constante, que lo nutría todo sin hacer ruido.
Al pensar en esto, Marisa se sintió menos preocupada. Contentar a un Rubén que fingía estar molesto era algo que se le daba bastante bien.
—A juzgar por la cara de la señorita Páez, parece que el señor Olmo ya dio su permiso. Entonces, gracias al programa, tendré la fortuna de ser la pareja de pantalla de nuestra señorita Páez.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...