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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 705

Al escuchar esto, Macarena comprendió por qué la siempre orgullosa Marisa había llegado a ese punto de parecer un perro apaleado: era para proteger a Fabiana. Macarena sonrió con los labios curvados, sus ojos brillaban con burla.

—Por muy buena que sea, no me gustan los empleados de la administración anterior. Además, ella te es muy leal, y tú... ciertamente me has hecho pasar malos ratos...

Marisa bajó la cabeza, apretó los labios y, después de un largo rato, habló:

—Lo siento. Me disculpo por las discusiones del pasado. Fabiana es leal a Jasmine, no a mí; de eso no tienes que preocuparte.

El rostro de Macarena ahora mostraba pura satisfacción. Era raro escuchar una disculpa de boca de alguien tan altiva como Marisa. Pero una simple disculpa no borraría el rencor en el corazón de Macarena. Después de todo, aquel día en el hospital se había sentido humillada.

Macarena siguió con las cejas alzadas.

—¿Por qué siento que a tu disculpa le falta sinceridad?

Marisa apretó los dientes, dio un paso atrás y se inclinó respetuosamente hacia Macarena.

—Lo siento...

No se apresuró a levantar la cabeza, esperando la respuesta de Macarena. Macarena observó esa cabeza inclinada, disfrutando plenamente de la alegría de la victoria. Aproximadamente un minuto después, dijo con calma:

—No importa, no soy una persona rencorosa. Está bien, ya que has intercedido por Fabiana, te daré esa concesión. Se queda.

Al haber estado con la cabeza agachada tanto tiempo, a Marisa le dolía el cuello. Al levantarla, el dolor pareció subirle a los ojos. Trató de contener todas sus emociones. Tomó aire y dijo despacio:

—Gracias.

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