Davis presionó un botón al costado de la cama, y esta se transformó en una silla de ruedas eléctrica móvil.
Tal despliegue de tecnología sorprendió un poco a Marisa.
—Parece un Transformer.
Davis presionó otro botón en el reposabrazos, y la silla se desplazó suavemente hasta la mesa del comedor.
Arqueó las cejas con un toque de presunción y preguntó:
—¿Qué tal? Nada mal, ¿eh? Este modelo fue desarrollado especialmente para mí.
Marisa no encontraba nada maravilloso en una silla diseñada para un enfermo, pero sí vio un rayo de esperanza. Para la gente con dinero, no existen las enfermedades terminales absolutas; mientras haya fondos suficientes, la vida siempre puede prolongarse poco a poco.
Enrique contestó una llamada de trabajo y se puso de pie.
—Marisa, toma mi lugar esta noche. Échale un ojo a Davis y asegúrate de que coma bien.
Marisa asintió con fuerza.
—Claro que sí, señor, no se preocupe. Si no come, se lo embuto a la fuerza.
Davis puso cara de espanto.
—¡Soy un paciente! ¡Tienes que ser más tierna conmigo!
Enrique salió de la habitación riendo.
Marisa se volvió hacia Davis.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...