Rubén reaccionó rápidamente, y su rostro se ensombreció.
A Mónica le tomó varios segundos procesar el comentario de Marisa.
—No es que me guste —tartamudeó—. Solo pensé que un joven tan talentoso estaría a tu altura.
Marisa vio a través de la falsa adulación en los ojos de Mónica. Mantuvo una sonrisa plástica y la miró fijamente.
—Si la señorita Noriega quiere jugar a ser Cupido, no es necesario que lo haga aquí. Si no tienes nada más que decir, creo que nuestra charla termina ahora.
Hizo una pausa y desvió la mirada hacia Noé.
—¿No dijiste que un hombre tan talentoso como Noé estaba a mi altura? Entonces sé inteligente y no interrumpas mi tiempo con él.
Dicho esto, Marisa se dio la vuelta dispuesta a irse.
Pero, apenas dio un paso, alguien la tomó de la muñeca.
Sintió un toque helado, incluso más frío que el aire acondicionado del salón.
Marisa se volvió. Había imaginado que Mónica la detendría, pero nunca esperó que la mano que la sujetaba fuera la de Rubén.
La frialdad de sus dedos hizo que Marisa frunciera el ceño.
Rubén rápidamente se dio cuenta de su arrebato y retiró la mano.
La voz de Marisa sonó distante y fría.
—¿Señor Olmo? ¿Se le ofrece algo?
—No, nada —respondió él. Su ritmo cardíaco estaba más acelerado de lo normal.
Era la primera vez que Mónica veía a Rubén titubear.
Se acercó un poco más a Marisa.
—Señorita Páez, tengo algo que hablar con usted sobre mi embarazo.
—¿Tienes calor? Con el aire acondicionado tan fuerte...
José intervino en el momento adecuado.
—Señor Olmo, se lastimó la pierna en el último accidente y el doctor le advirtió que no pasara mucho tiempo de pie. Permítame llevarlo a la sala de descanso.
Rubén apretó la mandíbula y rechazó la sugerencia de José.
—No es necesario, estoy bien.
José se quedó angustiado, pero no se atrevió a decir nada más.
Marisa suspiró profundamente.
—Ya que el señor Olmo está bien, entonces vigile a su mujer. Me pidió que firmara los papeles del divorcio, lo hice y le dejé el camino libre. No abuse de mi paciencia viniendo a restregármelo en la cara. Mi temperamento es inestable, y en cualquier momento podría darle un disgusto que le afecte el embarazo y deje a la familia Olmo sin su preciado heredero.
Rubén frunció el ceño, clavando la mirada en Marisa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...