El celular en la mesa emitió un pitido. Era un mensaje de su madre.
Le dio un vistazo; Yolanda seguía insistiendo en que Rubén les devolviera la llamada urgentemente.
Al parecer, de verdad estaban muertos de miedo por él.
—No sé de dónde sacaron a ese vidente —murmuró Marisa para sí misma—. Todo el mundo puede pasar por una mala racha, pero, ¿Rubén? Con la cantidad de dinero que tiene...
Después de quejarse, Marisa se levantó, caminó hacia la puerta de la sala de descanso y la abrió.
Allí se encontró a Rubén y a su asistente de pie en el pasillo. Para su sorpresa, Mónica ya no estaba por ningún lado.
Los ojos de Marisa se posaron en Rubén.
—Entra.
Rubén se quedó atónito, pero el que estaba completamente estupefacto era José.
Jamás en su vida había visto a alguien atreverse a hablarle a su jefe con esa actitud.
Tan mandona.
Si cualquier otra persona se hubiera atrevido a tratarlo así, ya estaría bajo tierra. Pero al tratarse de la señorita Páez, el gran señor Olmo actuó como un cachorro obediente y entró dócilmente a la habitación.
Marisa caminó con naturalidad hacia el sofá, tomó su celular de la mesa de centro, lo desbloqueó y se lo arrojó a Rubén.
Literalmente, se lo arrojó.
Rubén tuvo que dar un paso rápido y juntar las manos para evitar que el aparato se estrellara contra el piso.
Con el celular en las manos, seguía sin entender qué estaba pasando. La miró con evidente confusión.
—¿Qué sucede? ¿Se te rompió? Le diré a José que te consiga uno nuevo.
Bajo la luz del sol, su perfil iluminado le dio a Marisa una extraña ilusión.
Por un instante, pareció que Rubén volvía a ser el de antes: atento, tierno y romántico.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
Más capítulos 🤗...
Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
Mas capítulos plis 🙏...
Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...