José asintió.
—Sí. El Profesor Wagner es la máxima autoridad mundial en esto. Si él no puede salvarlo en esta cirugía, nadie en el mundo podrá hacerlo.
Marisa aún no lograba procesarlo.
—¿Pero Rubén no se había lastimado la pierna? ¿Por qué necesita un cirujano cardiovascular?
José lo soltó sin pensar.
—¿El señor Olmo no le dijo que tiene un feocromocitoma?
¿Un feocromocitoma?
A Marisa se le cortó la respiración.
—¿Qué es eso?
José se dio cuenta de su error de inmediato, pero ya era tarde. Marisa apretó los dientes y salió corriendo tras los padres de Rubén.
Frente a la sala de observación.
Valentina volteó y, al ver a Marisa con la frente cubierta de sudor frío, abrió mucho los ojos.
—¿Marisa? ¿Qué haces aquí?
Si ella estaba en la clínica, ¿significaba que ya sabía la verdad sobre su enfermedad?
—Aquí no eres bienvenida, Marisa —escupió Mónica con el rostro endurecido, dispuesta a empujarla fuera de la sala.
Pero Marisa apretó los puños y, con una fuerza arrolladora, se abrió paso a empujones.
Su desesperación le dio tanta fuerza que por un segundo, estuvo a punto de tirar a Mónica al suelo.
Mónica se quedó boquiabierta. Sabía que Marisa era terca, pero jamás la había visto tan desquiciada.
Sí, estaba desquiciada.
Si no estuviera aterrorizada, jamás habría empujado con esa violencia.
José llegó corriendo y cruzó miradas con Carlos y Valentina. Los señores Olmo entendieron al instante.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
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Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
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Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...