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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 917

Fabiana supo que era inútil seguir hablando de trabajo con Marisa en ese estado, así que decidió cambiar de tema.

—Últimamente en Clarosol hay muchos rumores. Dicen que algo grande pasó en el Grupo Olmo, pero nadie especifica qué. He intentado investigar, pero no saco nada en claro, y en internet todos dicen cosas distintas...

Marisa soltó una risita.

—Fabiana, ¿desde cuándo eres tan chismosa?

La chica se defendió rápidamente.

—¿Y cómo no serlo? Al final del día, el señor Olmo es mi gran jefe. Si él nos da el respaldo, yo puedo seguir siendo la directora de Jasmine con tranquilidad.

—¿Acaso no soy yo la dueña de Jasmine? ¿Desde cuándo él es tu gran jefe? —bromeó Marisa.

Viéndose acorralada, Fabiana usó su as bajo la manga.

—Ay, usted sabe a lo que me refiero.

Mientras bromeaban, unos suaves golpes resonaron en la puerta.

—Señorita Páez, el señor Olmo ha despertado...

Los ojos de Marisa brillaron con intensidad.

—Fabiana, tengo que dejarte. Surgió algo importante. Mándame los pendientes por WhatsApp y los reviso cuando tenga tiempo.

Colgó la llamada antes de que Fabiana pudiera preguntar por qué la supuesta turista estaba tan ocupada.

Marisa se dio la vuelta rápidamente y abrió la puerta.

Una amable enfermera la miraba con una cálida sonrisa.

—Señorita Páez, el señor Olmo ya despertó —repitió.

Marisa asintió con fervor y salió caminando a paso veloz hacia la habitación de Rubén.

La enfermera tuvo que seguirla de cerca.

—Señorita Páez, con cuidado, no vaya a caerse.

Marisa estaba tan eufórica que no le importaba. Se giró hacia ella con una enorme sonrisa.

—No importa, las alfombras en la Clínica Santa Regina son muy gruesas. Si me caigo, no dolerá nada.

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