Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 400

ELLIOT

Las embestidas comenzaron a tornarse más frenéticas, la mano del lycan se desplazaba más y más atrás, metiéndose profundamente en la hinchada y tierna ranura.

Un grito ronco y con tintes dolorosos nos despertó, Vorath enseguida se incorporó para ver bajar el hilo de sangre entre los pétalos de Katherine.

“No, no, la he lastimado, ¡he lastimado a mi hembra!” — rugió preocupado, entrando en pánico, haciendo por retirarse, pero ella…

—No, no pares lobito, estoy bien, no te asustes mmm - llevó su mano atrás acariciando el muslo de mi lycan.

— Solo no tan brusco… ahh… no te detengas ahora, estoy cerca, cariño, fóllame más, dámelo de nuevo… mmm… —su voz demandante, incitándonos a continuar.

Ella misma se incorporó de rodillas, sus dedos acariciaron el pelaje, su cabello suave abanicando contra el pecho de Vorath, hechizándolo con sus gemidos, con sus meneos eróticos, aun tomándonos en su interior, penetrándose.

La cabeza elevada y los ojos entornados del placer, pero mi lobo no podía olvidar a pesar de la oscura tentación.

Se acostó de nuevo sobre su cuerpo con cuidado, sintiéndola, deseándola tanto, lamió posesivo su nuca mientras Kath se aprovechaba de su polla, se la comía y escupía como quería.

Una dulce tortura.

“Cambiemos… mmm… hazlo tú… siento que no aguanto… sshhh… no puedo… necesito embestirla hasta la base, mi nudo… ggggrr… está al salir el nudo, márcala, joder, Elliot, márcala por los dos… necesito a mi hembra… me lo debes…”

Por primera vez me habló bien, estuvimos de acuerdo, ambos necesitamos a esta mujer como respirar, mi cuerpo al fin me fue devuelto para disfrutar de ella.

****

KATHERINE

Ardía y ya la presión en mi vientre cada vez se hacía más insoportable, por muy cachonda que estuviese no podía meterme más.

Pero con la punta sí que podía, por todos los cielos, estaba al umbral de venirme de nuevo, ¡era un sacrilegio detenerme ahora!

Sentí enseguida el cambio, me lamió una y otra vez, parecía despedirse aunque reacio.

El suave pelaje que me rozaba se comenzó a sentir duro, puro músculo contraído, lleno de sudor y testosterona.

Un peso cayó sobre mi espalda pegando mis senos a la alfombra, me sostuve con los codos, agarrándome en puños al tejido cuando Elliot se cansó de cederme el ritmo.

Me mordí el labio inferior para no gritar de éxtasis cuando ese eje se enterró hasta la base.

No era tan grueso o grande como la bestia, pero igual me daba tanto placer, hecho para satisfacerme.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación