DRAKKAR
Este agujero de agua caliente no era tan grande, pero sentía que estábamos demasiado lejos.
¿Qué hacer?
Viví solo desde cachorro, en la cueva comunitaria donde crían a los huérfanos, vi machos y hembras apareándose... siempre era igual.
La hembra de espaldas, siendo penetrada por detrás, los animales también lo hacían de esa manera. ¿Por qué a Lyra no le gustaba así?
Recordé el placer de su boca sobre mi falo, lo quiero de nuevo, deseo saber todos esos secretos que no conozco.
Me voy acercando poco a poco a su espalda, su cabello mojado cae por la piel rosada, mis manos pican por tocarla, nunca había estado tan duro y excitado.
Rodeo su cintura lentamente. Se siente tan pequeña, es tan suave que tengo miedo de dañarla con mi aspereza y callos.
—Lyra —susurro su nombre, inclinándome sobre su hombro.
Su cuerpo se estremece bajo mi toque, y eso me da seguridad.
—No quise gritarte, yo… pensé que te habías arrepentido…
—Me dijiste que buscara a otro macho.
—No. No. Cazaré al animal más grande como sea, lo cazaré —cerré los ojos con una ira desconocida en mi pecho.
Imaginarla con otro hombre no me gusta, no quiero; ella hizo el trato conmigo, ella me puede curar, ella… yo la necesito.
Aspiré profundamente su dulzor para calmarme, pegándola a mis músculos posesivamente.
Mi miembro duele tanto, mis manos acarician rudamente su vientre, paso los dedos acariciando en el inicio de su vulva.
Un gemido bajo escapa de esos perfectos labios. Ideas desesperadas de arrojarla al suelo y embestirla pasan por mi mente.
—Lyra, ¿de verdad no quieres mi semen? ¿No te sientes débil? —una risa ronca retumba en su pecho.
Sé que se burla de mí, pero no me importa.
Nunca le he rogado a una hembra por sus favores, pero instintos animales me empujan hacia esta mujer.
—Dejaré de estar molesta si me haces lo mismo que yo te hice —me dice de repente, separándose y caminando hacia el borde de la poceta.
No la entiendo bien de primera, pero cuando se sienta y abre las piernas para mostrarme su coño, me hago una idea de lo que me pide.
—Tu boca aquí —señala con un dedo entre esos regordetes labios. La carne rosada del centro parece una fruta lista para devorar.
Me encontré caminando los pasos que nos separaban, no podía dejar de mirarla, sentía mis pupilas estrechándose peligrosamente.
Me arrodillé en el agua.
Nunca había visto un coño tan lindo, tan jugoso, menos de cerca. Mi boca sedienta se fue acercando.
¿Cómo hacer para complacerla como ella me hizo a mí?
Saqué la lengua y di un lengüetazo a través de toda la abertura, separando entre la concha.
—Mmmmm —mis ojos fueron hacia su expresión por encima de mi cabeza.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...