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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 496

NARRADORA

Drakkar se vio siendo arrastrado de nuevo a otra locura por la mujer que apenas y le llegaba a los pectorales.

El sol ya se ocultaba y la noche caía sobre ellos; andar por la jungla a oscuras era casi un suicidio.

—Yo voy delante —Drakkar la escondió a su espalda, alerta, internándose en el oscuro agujero con el olor de la bestia marcando el territorio.

“¿Viste a mi macho qué sexy se veía hoy cazando? Diosa, cuando saltó del árbol…”

Lyra seguía en silencio a Drakkar, en su mente Aztoria no se callaba.

Pensó que le mostraría de nuevo su recuerdo de la heroica batalla; sin embargo, los ojos de su loba habían estado fijos debajo de la falda de cuero del guerrero.

Lyra enrojeció frente a la “visión” de la salchicha voladora con los dos huevos.

“Diosa bendita, eres una pervertida, Aztoria” le dijo, cerrando la conversación con su loba libertina.

—No hay más animales y el olor a advertencia mantendrá a salvo esta cueva por un tiempo —Drakkar le dijo luego de examinar la amplia caverna.

Pero Lyra miró al montón de estiércol y huesos. El tufo asfixiante la hacía querer vomitar.

Le iba a proponer mejor buscar plantas útiles para su cacería de mañana, pero un detalle llamó su atención en la pared del fondo.

—¿No sientes que hay demasiado calor? —comenzó a adentrarse más y más en la oscuridad.

Ambos, usando su visión de lobos, llegaron a una grieta oculta en las profundidades de la caverna.

—Algo mantenía a esa bestia cuidando este lugar, este calor viene de algún sitio.

Siguiendo sus instintos, ambos se metieron por la estrecha gruta donde Drakkar apenas se mantenía erguido. Las piedras puntiagudas le arañaron un poco la piel.

Sin embargo, cuando se abrió al otro lado, luego de avanzar apretados entre rocas, ambos se quedaron con la boca abierta.

Era otra caverna, aún más grande, llena de columnas que sujetaban el techo.

La luz del exterior se filtraba por algún lado y lo mejor: pocetas de agua humeante creaban brumas en el ambiente.

—¡Son termas! —Lyra corrió feliz a mirar los pozos, algunos burbujeantes, pero otros no parecían tan calientes.

—¡No te metas, Lyra, puedes quemarte! —Drakkar caminó hacia ella al verla meter la mano en uno de ellos.

¡Era demasiado confiada con todo!

—Este no está tan caliente. ¡Podemos darnos un buen baño! —Lyra reía, ¡un tesoro, un verdadero tesoro esta cueva oculta!

Su loba ya le había confirmado que no había peligro, así que Lyra estaba dispuesta a quitarse toda la mugre de encima.

Comenzó a subirse el cabello y a bajarse las mangas, pero de repente recordó un detalle demasiado importante.

A su espalda había un lobo salvaje comiéndosela con la mirada.

Lyra podía sentir sus ojos devorándola en silencio y recordó muy bien que tenía una cuenta pendiente que saldar con su macho.

Se levantó la falda del vestido sin desnudarse, metiendo las manos y tomando la prenda íntima entre sus dedos.

Fue bajándola lentamente por sus piernas y botines.

Lyra casi se ríe en su cara por sus palabras tan directas y descaradas. Ese hombre la iba a enloquecer.

Mantuvo su mirada activa, haciéndose la difícil frente a la mirada seria y ceñuda de su mate.

—No sé, Drakkar, no confiaste en mí. Estoy molesta y tengo que pensar si quiero seguir haciendo esto contigo.

Y, aguantándose para no ceder ante este hombre que le encantaba, se giró para darse un baño a fondo.

Antes de que Drakkar pudiese decir nada a su favor, la vio inclinarse a quitarse los botines.

La vulva rosada y cerrada como una deliciosa fruta apetitosa se mostró ante sus ojos, las nalgas redondeadas, los torneados muslos, las cremosas piernas.

Tragó en seco, pensando que nunca había visto a una hembra tan hermosa. Podía tentar a cualquier macho a matar por ella. ¡A él lo tenía enloquecido!

La vio sumergirse en las aguas calientes, gimiendo con esa boca sexy que moría por tener de nuevo rodeando su falo y chupándolo profundamente.

Se quitó la falda de cuero y su monstruosa erección salió dando un respingo, endurecida, palpitando salvaje, la cabeza enrojecida y agresiva.

Toda la atención de Drakkar estaba en ella, pensando... pensando en la manera de ganar de nuevo su favor.

¿Cómo se conquista a una hembra que está enojada?

Quería volver a sentirla, tocar la dulzura entre sus piernas, jugar con lo prohibido, sentir su coño derramándose alrededor de su polla, embestirla como un animal.

Imaginarla gimiendo bajo su cuerpo mientras la montaba rudo y delicioso hacía que sus testículos pulsaran llenos de toda la “esencia lechosa” que tenía para darle.

Caminando como un peligroso depredador, se sumergió en la poceta y fue acercándose a su oscura perdición.

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