DRAKKAR
La estrecho con fuerza contra mi cuerpo mientras mi semen la llena y lucho desesperado contra ese “ser” que desea salir y dominarla.
La sangre de Lyra lo calma y controla, me ayuda con el dolor.
En medio de la oscuridad, se escuchan nuestros jadeos, el sonido húmedo de los besos que nos damos, calmando nuestras respiraciones.
La cabeza aún me da vueltas, me encanta eso de tocarnos las bocas, se siente tan íntimo y ahora quiero hacerlo siempre con ella.
—Drakkar, eres mío, lobito —susurra con nuestras frentes pegadas.
Me giro de lado para no castigarla con mi peso y la pego a mi pecho, sujetando su cabeza contra mi corazón que late errático.
No sé decir palabras tan lindas como ella, solo soy un bruto atrasado, pero espero que pueda escuchar los sentimientos de mi alma.
—Soy tuyo, Lyra, desde el inicio… siempre he sido tuyo —respondo en voz baja, disfrutando del estremecimiento en su espalda.
—Drakkar —se levanta con la mano sosteniéndose sobre mi pecho
—. No sé si recordarás luego estas palabras, pero las repetiré las veces que sean necesarias: somos mates, Drakkar, somos compañeros destinados.
¿Qué?
Me quedo mirando a la sombra de su rostro frente a mis ojos confusos.
—¿Mates?
—Sí, mi loba te reconoce, pero tu lobo tiene esa… maldición… ¡Lo solucionaremos! —agrega ansiosa.
Sus dedos acarician mi barba y cierro los ojos. El mundo me sigue dando vueltas y estoy en este estado confuso, pero entendí muy bien lo que ella dice.
Parejas destinadas, eso es algo que nadie respeta mucho en la manada, pero yo pienso honrarlo hasta que muera.
Algo dentro de mí ruge lleno de alegría.
—Lo solucionaremos —repito sus palabras, convencido. Ahora más que nunca, a punto de haberme rendido, decido que debo buscar la solución a mis problemas.
—Tengo más cosas que contarte de mi casa, pero ahora mismo no creo que estés para pensar mucho —soy empujado de nuevo contra la cama.
Ese cuerpo sensual pasa por encima del mío, se inclina a tomar algo del suelo y un material frío toca mi boca.
—Bebe un poquito más de bebida, debes tener sed…
Al otro día, Lyra se levantó bien rozagante y satisfecha, con una sonrisa de oreja a oreja.
Si hubiese sabido que la solución a sus problemas era confundir los instintos salvajes de su mate, lo hubiese ahogado en bebida hace mucho tiempo.
“Mmm, muero por hacerlo directamente con mi lobo macho… ¿Será que un día me dejas salir a jugar con Drakkar?”
“Aztoria, no te pases de habilidosa, que ayer gozaste también bastante.”
“Tacaña.” Aztoria bufó, pero bien que había baboseado al delicioso hombretazo que ahora caminaba a su lado.
Estaba serio y territorial.
Lyra era demasiado llamativa; sin embargo, olía a hembra recién apareada, y el aroma agresivo de su mate disuadía a los otros machos.
—¡Wao, Drakkar sí que hizo ejercicio con Lyra anoche! —en cuanto las mujeres la vieron, comenzaron a bromear con la pareja.
Intentaban acercarse un poco más a Drakkar, que era bastante frío con la manada y no le faltaban motivos.
Los machos lo miraban hasta con orgullo, como si le dijeran: Tremendo pastelazo que estás zampando, hombre suertudo.
Entre bromas y risas, el grupo se dividió en dos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...