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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 527

NARRADORA

Por otro lado, las mujeres estaban llenas de entusiasmo, aprendiendo muchas cosas nuevas de la Alfa.

—¡Lyra, de verdad, qué alegría que estés recuperando tus memorias!

La mujer de Lorenzo le decía toda entusiasmada, cargando con su fuerza bruta y brazos gruesos un recipiente lleno de bejucos para trenzar.

—Je, je, sí, la memoria —Lyra disimuló.

Iba a cambiar la conversación cuando, casi llegando a la manada, vieron cerca de la empalizada a Verak.

—Hasta que apareció el supuesto jefe, todo este tiempo fornicando con Nana —la hembra torció la boca y la abrió en su máximo esplendor para vociferarle a Verak.

—No, no, espera —Lyra le puso la mano en la boca, casi a punto de asfixiar a la “Lorencita”.

Verak estaba demasiado sospechoso, hablaba ansioso con unos guerreros y, de repente, llegó un macho que se veía bastante prepotente.

—Métete detrás de ese árbol, vamos…

Empujó a la otra mujer, que enseguida se puso en modo chismoso como ella.

Estaban demasiado lejos, no podían escucharlos y si se acercaban más, quizás sentían su aroma.

—Oh, yo sé quién es ese tipo que habla con Verak —las neuronas de "Lorencita" hicieron sinapsis.

—. El día que te fuiste a hacer bebida con Drakkar, lo vimos saliendo pavoneándose. Algunas personas de otras tribus dijeron que era el hijo del Alfa de la manada.

Esas palabras pusieron en alerta total a Lyra. ¿Por qué Verak hablaría con ese macho? ¿Y dónde estaba Nana?

Algo olía muy podrido y estaba segura de que Drakkar y ella saldrían perjudicados.

—Vamos, vamos de regreso, tengo algo más que enseñarles…

—¿Algo más? —los ojos de la pelirroja brillaron emocionados.

—Sí, lo más importante de todo —Lyra la miró con determinación—: PDE. El plan de escape.

*****

Esa tarde, las ventas estaban que ardían.

Su bebida había cobrado popularidad, incluso venían a comprarles la receta, pero nadie revelaría el nuevo tesoro de la tribu.

Los sacos de cuero con sal se iban acumulando y planificaban irse pronto de esa manada para no ser robados.

Lyra se encontraba inquieta, estaba a punto de decirle a Drakkar sobre marcharse primero, aunque fuese peligroso y arriesgado, pero las cosas se precipitaron demasiado rápido.

—¡Detengan las ventas, apártense de la manada Valle Fértil!

Un grupo de guerreros apareció en el mercado, cercando rápidamente a los integrantes de la tribu.

Lyra enseguida agarró la mano de Drakkar y más cuando vio aparecer al hijo del Alfa.

—¡Revísenlos a todos, si se resisten, no duden en golpearlos!

Rugió y los guardias avanzaron.

Los guerreros se pusieron delante de las hembras, indignados por el atropello, defenderían a sus mujeres.

—¡Si no han robado nada, entonces no deben temer, solo es una revisión!

A pesar del enojo y la vergüenza, se dejaron revisar, ellos no habían robado nada.

Lyra fue a sostenerlo y aguantarlo, sus manos ardían bajo las venas negras que comenzaban a serpentear bajo la piel de su mate.

—Cálmate, mi amor, cálmate. Drakkar, hazme caso, hazme caso en todo. Confía en mí, confía…

Sus palabras controlaban las tormentas dentro del pecho de Drakkar, que se aferró a Lyra como su tabla de salvación.

Mientras no maltrataran a su hembra, soportaría la calumnia… solo por ahora.

Si explotaba, podía morir también con su maldición.

—Nosotros no robamos nada, futuro Alfa. Este hombre sabe muy bien cómo hacer eso que tiene en sus manos. ¿Acaso usted lo sabe? —Lyra se irguió sin apartarse de su mate, enfrentando a Nerón con desafío.

—¿Por qué tendría que darte explicaciones? —Nerón la miró de arriba abajo, debía admitir que era muy hermosa.

—¡Si digo que es mía, es mía y ustedes van prisioneros por ladrones!

—¡No, no! ¡Eso es injusto! —los alaridos de las hembras comenzaron a resonar cuando se llevaban a Drakkar y Lyra prisioneros.

—¡A CALLAR! —los guerreros les rugieron, empujando a los machos que estaban a punto de transformarse, a pesar de que serían apaleados.

No creían que Drakkar hubiese robado. ¡Ese cuchillo afilado debió dárselo Lyra!

—¡No se peleen! ¡Chicas, chicas! —Lyra de repente se giró hacia las mujeres en medio del caos y del cordón de guerreros.

Sus ojos conectaron con los de la “Lorencita”.

—PDE —logró decirles en medio de la algarabía.

Nadie entendió esa tontería, pero las hembras de Valle Fértil sí lo comprendieron: era hora de esperar la noche y crear un caos descomunal.

Estos cabrones se iban a enterar.

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