LYRA
Fuimos llevados a una carpa alejada y amarrados uno al lado del otro en unos robustos postes que sujetaban el techo.
Drakkar estaba sospechosamente tranquilo, como si en cualquier momento fuese a explotar.
… “¿Qué rayos está pensando hacer Nerón?”
… “No sé, pero ese pomposo se está aprovechando de que el Alfa se marchó de expedición y lo dejó al frente de la feria.”
Escuchamos la conversación de los guardias afuera antes de alejarse.
Parece que el hijito del Alfa hacía estas cosas en complot con Verak y sin que su papi se enterara de nada.
—Drakkar, ¿confías en mí? —le dije de repente, mirando hacia el lado.
Su cabeza se levantó de golpe y me asombré al ver la mitad de su rostro con venas negras nadando bajo la piel como serpientes venenosas.
—¡No, no! Mírame, cálmate, si te ven así será peor. Si pierdes el control, ¡me es difícil llegar a tu lobo!
Ese era mi mayor temor.
—¡No me puedo quedar así mientras te hacen daño! —me rugió, lobuno y hosco.
—Drakkar, hay algo que tienes que saber. Yo soy fuerte, muy fuerte. También soy una Alfa —confesé entre susurros.
—Lyra, no me mientas…
—No lo hago, amor. Solo oculto mi aura. Dame la oportunidad de demostrarte mi fuerza —le dije.
Sabía muy bien que el momento llegaría pronto.
—Verak va a aparecer aquí… no, no… escúchame bien, Drakkar. Déjamelo a mí… entre los dos. Mírame... —llamé de nuevo la atención de sus ojos erráticos y llenos de violencia.
—Dame la oportunidad de desquitarme… entre los dos…
—Entre los dos… —repitió entre dientes, pero no sé si actuaría con inteligencia.
Como predije, después de unos minutos, la puerta de cuero volvió a abrirse y entró pavoneándose el idiota de Verak.
—Siempre supe que eras un ladrón, pero nunca imaginé que te atreverías a tanto —le dijo a Drakkar, caminando suavemente hacia nosotros.
Drakkar solo lo miraba, con la intención asesina desbordando por sus poros.
—¡Baja esos ojos de perro cuando estés frente a mí! —Verak le dio un puñetazo y gruñí con demasiado odio.
Veía las manos de Drakkar apretándose en su espalda con tal fuerza que los nudillos se pintaban de blanco.
—¡Verak! ¿Dinos qué quieres? ¡Sabes muy bien que no robamos nada! —le grité, llamando su atención.
Sabía que venía a humillar a Drakkar, que ya dejara su teatro y fuera al punto.
—Lyra, Lyra, tan hermosa, rebelde... y tonta —finalmente caminó hacia mí.
Sus ojos asquerosos destellaban lascivia, mirándome de arriba abajo.
—¿Cómo pudiste equivocarte tanto de macho? —me agarró del cuello, haciéndome levantar la cabeza.
A mi lado sentí un gruñido feroz; la mecha en el aire a punto de encenderse.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...