NARRADORA
Raven dio un paso a adelante, a punto de empujar a Lisa, pero un gemido doloroso desde el interior de la habitación la detuvo.
Sus ojos con destellos rojizos se quedaron fijos en la puerta.
Sabía que Aidan no estaba, solo deseaba hablar con Isabella, una última charla sincera entre las dos.
Aunque todos ellos apoyaban el nuevo amor de Aidan, tampoco eran unos bastardos insensibles.
Raven deseaba explicarle a Bella, escuchar las palabras de sus labios… pero parece que la hechicera estaba más grave de lo que imaginaba.
El aire apestaba a muerte.
— Puede escuchar que no miento, su majestad. Mi hermana sufre mucho dolor, ella… está luchando por sobrevivir mientras… — Lisa se calló justo a tiempo.
Apretó las manos con los sentimientos de ira moviéndose en su interior.
Mientras su hermana agonizaba, Aidan seguro andaba por ahí, persiguiendo a esa forastera.
Lo había sacado todo de la mente fragmentada de Isabella.
Esa mujer era la mate de Theo y Bella lo sabía muy bien.
Incluso pensaba en ayudarlos.
— Escúchame muy bien, princesa hechicera – de repente la voz de Raven la hizo reaccionar.
Lisa se tensó por completo frente a su aura abrazadora, los ojos rojizos de la reina parecían atravesar su alma.
— No voy a atormentar a Isabella, jamás quisimos que las cosas terminaran así – Raven examinaba todo el tiempo sus reacciones.
— Sé que culpan a Aidan por lo que sucedió, pero él nunca la obligó a acompañarlo…
— ¡Ella lo seguía porque lo amaba! - Lisa rebatió con la voz estrangulada.
— Ellos iban como una pareja, ambos eran jóvenes intrépidos. Si Aidan hubiese imaginado los peligros, jamás la hubiese expuesto a eso…
— Eres demasiado imparcial, Reina Centuria, solo ves por tu hijo…
— Precisamente porque soy madre entiendo muy bien tu dolor y el de tu familia - Raven frunció el ceño.
— Por esa razón no reaccionamos cuando tu padre groseramente cortó las relaciones con nuestro continente… — le recordó ese momento de tensión.
— Cedrick se ha tragado su ira aun sabiendo de las tramas secretas del Rey Hechicero… — Lisa se tensó cuando la suciedad de su familia fue destapada.
— ... como ha intentado poner a los hombres bestias en nuestra contra, robándonos tratos comerciales, sembrando discordia…
Raven la miró llena de amenazas nada disimuladas.
La hechicera se mordió el labio inferior, la rabia gritaba en su interior, pero bajó la cabeza y se quedó en silencio.
Sus ojos llenos de tormentas, fijos en las frías losas.
Solo ellos se preocupaban realmente por Isabella.
Mirando por última vez la puerta sellada, Raven dio la espalda y se marchó por los pasillos nevados.
La tumba que su hijo había excavado para él mismo y la mujer que alguna vez amó.
¿Si fuese su hija, ella sería capaz de dejarla ir?
Raven siempre se creyó una persona justa, pero esta vez, supo que tenía que ser egoísta y pensar solo en Aidan.
— Vámonos – llegó al pie de la montaña donde su Beta, una hermosa pelirroja, robusta y alta, la esperaba.
— ¿Ella de verdad está tan mal como le dijo a la Sacerdotisa? – Anastasia le preguntó preocupada mientras caminaban hacia las murallas.
La mirada de Raven era una mezcla de tristeza y determinación.
El enfrentamiento entre los Continentes… era inevitable.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...