NARRADORA
Acostados sobre la cama, Drakkar se aferraba a ella con ese instinto primitivo de no perderla.
“Lyra, soy yo la que tengo miedo ahora. ¿Qué fue toda esa locura que habló Khalum? ¿A dónde se van?”
Aztoria le susurró extrañamente en modo serio.
Apenas llegaron, Khalum se despertó dando rugidos locos.
Necesitaron la fuerza de tres lycans para controlarlo, pero él solo deseaba a Lyra.
En cuanto tuvo a su hembra entre brazos, se calmó.
Repetía como un bucle que no se iba sin ella, que nadie lo alejaría de ella.
Le llevó mucho tiempo calmarlo y que volviese a dormir para dominar las corrientes de energía que se movían de manera violenta en su interior.
—No dejaré que nadie me aparte de él —la Alfa le respondió con una mirada determinada.
—. La próxima vez no me dejaré convencer por sus dulces palabras de protección. No me quedaré atrás.
Ambas estuvieron de acuerdo. Nadie se llevaría a su mate.
Lyra se levantó, caminando al baño rústico de la casita sobre el árbol.
Afuera los grillos cantaban, los destellos de las luciérnagas se movían entre las altas hierbas.
Todo parecía pacífico.
Agarró un pequeño barreño con un trapo y fue a limpiar el cuerpo enorme de su hombre.
Acostado en la cama, prácticamente no cabía.
“¿Son ideas mías o Drakkar sigue creciendo cada vez que consume esa magia?” —Aztoria dijo, pensativa, devorando con ojos codiciosos los enormes músculos de su macho.
Sentada sobre las caderas masculinas, Lyra pasaba el paño por su rostro ceñudo, su grueso cuello y antebrazos poderosos.
Los tatuajes negros y azules se movían bajo sus caricias suaves.
—…Mmnn, Lyra… —la voz ronca de Drakkar se escuchó en la habitación.
La mano atrevida de la delicada mujer bajó por sus pectorales, rodeando sus oscuras tetillas, enredando los dedos en los vellos del pecho.
El caminito de pelitos bajaba por el marcado abdomen.
Pero lo más duro que el monstruo que despertaba entre las piernas abiertas de la Alfa.
Lyra se restregó un poco “sin querer”… sshhh… se sentía tan grande y seguía creciendo… qué rico… mmnn…
Pero él estaba convaleciente y ellas de calenturientas.
"Sé que estás pensando lo mismo que yo" de repente, la voz del mal resonó en la mente de Lyra.
"Le debe doler, probrecito. Mira lo dura que la tiene… solo le haremos un favor…"
Las dulces tentaciones y justificaciones se vertían en sus oídos mientras se iba inclinando.
Su mano se movía arriba y abajo, acunando la base donde el presemen se acumulaba.
Ssshhh… era un manjar, el olor embriagante de las feromonas de su macho la enloquecía.
Su rosada lengua salió y lamió desde los testículos, subiendo, sintiendo el calor bajo sus papilas, el sabor salvaje y picante, hasta que llegó al grueso glande.
"Mmmm… qué rico bebé… sshhh…” los pensamientos pervertidos de Lyra escapaban de su mente mientras sus labios se cerraban y chupaban.
Sus caderas se menearon seductoramente sobre la pierna musculosa de Drakkar, empujando en el vaivén su coño, buscando la fricción con su clítoris.
Mientras bajaba la cabeza para tomarlo más profundo con sonido erótico, una mano se movía masturbándolo y la otra fue a colarse en su escote para acariciar su seno.
Drakkar y Khalum, en medio de su ensoñación, sentían un placer capaz de hacerlos abandonar la mismísima inmortalidad.
—Lyra… mmnn… chúpame más… mi hembra… —empaló su polla en esa caliente cavidad y bajó su mano para enredar los dedos en sedas de plata.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...