NARRADORA
Ese hombre no mintió, aquí hubo un portal físico, pero ahora no se podía avanzar por este camino.
Parece que en este continente los portales se encontraban como pasajes dimensionales a otros mundos.
No todos tenían el poder de abrir una brecha en el espacio como Silas, Lavinia, Laziel o incluso Aidan.
Las pupilas del príncipe vampiro fluctuaron en la oscuridad, no importaba que esos vampiros fugitivos hayan bloqueado este camino para no ser perseguidos.
Ellos podían abrirlo de nuevo, pero necesitaba la ayuda de su familia.
Dio media vuelta y caminó hacia la salida.
—Cuiden con su vida esta cueva, cualquier anomalía me avisan —les ordenó a las dos no muertas que estaban sobre la hierba como si fuera un picnic.
—Espera… te dije… la verdad… no me dejes… con ellas… —Edgar le habló arrojado en el suelo—. Puedo… contarte todo… de Victoria…
A su alrededor, la hierba se teñía de rojo. Le habían arrancado las piernas y los brazos, además de sus joyas de la corona.
No le quedaba mucho tiempo de vida. No se había desmayado del dolor solo por ser un sobrenatural.
Zarek lo vio como quien mira a una plasta de estiércol.
—Igual dirás todo lo que viviste con mi hija —le dijo, fríamente.
Su hermoso rostro entre las sombras y la luz de la luna.
— No te necesito vivo para eso… sáquenle toda la información y me la transmiten —dejó esas últimas palabras a la actriz frustrada y la maquilladora de reparto.
Invocó la niebla y flotó sobre el bosque, donde la sinfonía de gritos, el humo a lo lejos y el olor dulce de la sangre flotaban en el aire.
“Espera un poco más cachorra, ya estoy solo a un paso de ti.”
*****
Un tiempo después, todos se habían acomodado en la manada del pantano.
Ya los moradores de ese territorio estaban acostumbrados a cosas raras, pero ver a los nuevos lycans fue todo un acontecimiento.
Fenrir y Magnun regresaron a vigilar los deberes administrativos a su padre.
—Maldita sea, ese viejo solo nos usa para hacerle el trabajo sucio.
—¡Salta, Fenrir! —Magnun empujó a su gemelo dentro del portal, para salvarlo del sopapo de su padre.
—Mocosos rebeldes —Aldric siseó, regresando a la fogata a acompañar a su hembra y asar las carnes.
Sobre picas bañadas en sangre, las cabezas de los enemigos aún los miraban con ojos de terror.
—Qué lástima que cuando mueren dejan la forma de leones, se veían mejor con la melena —Cedrick le dijo a su nuevo mejor amigo, el Rey Lycan.
—Y eso que le arranqué la cabeza como una bestia… —Aldric respondió, frunciendo el ceño.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...