FENRIR
—¿Cómo puedo salir de este pantano de mierd4 hacia un lugar seguro? —el hombre me preguntó repentinamente.
—¿Qué sé yo? Ni siquiera soy de aquí —me encontré respondiéndole con demasiada facilidad, como si mi lengua se sintiera un poco floja.
Gale fruncía más y más el ceño.
—¡Escuché que ustedes usan magia para ir de un sitio a otro! ¡Dime ahora mismo el método para fugarnos a otro continente!
—Soy un lycan, ese hechizo lo hacen otros miembros de mi familia, pero existen pasajes físicos, como uno cerca del castillo de tu antiguo rey y…
— ¡¡¡¿Pero qué haces, boca suelta?!!! —de repente el alarido de la hembra me hizo tragarme las palabras.
Mis ojos se encontraron con los suyos, que no se veían nada débiles y sí muy furiosos.
—¡Tú…! —hasta el macho se asombró de su resurrección, pero antes de que me abalanzara a defenderla del cuchillo en su cuello, ella misma se liberó.
Resulta que tenía las manos libres de las ataduras; solo fingía.
Le dio un codazo demoledor en las costillas, obligándolo a soltarla y luego golpeó su muñeca, haciendo que el arma cayera en su poder.
Todos los movimientos diestros, rápidos y bien ejecutados.
La vi rebanarle el cuello a ese mago de la forma más sexy que había visto luchar a una hembra.
El hombre cayó al suelo con la mano en la garganta, haciendo sonidos mudos de agonía.
Ella solo dio un paso atrás, mirando con asco a su mano y las manchas de sangre en su vestido.
Qué fiera, y me encantaba; mi lobo seguía observándola embelesado, pero en eso, los ojos grises se giraron hacia mí con llamas en su interior.
—¿Acaso eres idiota? —su pregunta desafiante me despertó de golpe.
Arrojó el cuchillo al suelo y se paró frente a mí.
—¿Disculpa? No sé si te diste cuenta de que trataba de salvarte…
—¿Alguien te pidió ayuda? ¿Me viste cara de damisela en peligro? ¿Sabes el trabajo que me costó engañar a estos tipos para que me tomaran de rehén y me llevaran al campamento real?
Sus preguntas salían a ráfagas, ni respiraba la muy condenada.
La miré como si le hubiesen salido dos cabezas, no entendía nada de esta loca situación.
—¿No estabas en peligro? Pero te vi atada, con cara indefensa…
—¡Solo fingía! ¡Intenté hacerte miles de señas! —me rugió, y no pude evitar observar cómo su vestido estaba a punto de explotar alrededor del escote, donde asomaban unos pequeños senos.
—¡¿A dónde miras ahora?!
—A tus tetas… — solté bruscamente.
—Si me dejas venirme adentro mientras te follo, no me importaría tenerlos contigo nena…
“¡Te has vuelto completamente loco, Fenrir!” Ni Gale daba crédito a mis palabras.
Y si mis reflejos no fueran lo suficientemente rápidos, me hubiese llevado un buen rodillazo en las nueces.
Salté lejos para preservar mis bolas intactas y nos quedamos mirando por un tiempo, evaluándonos…
Ella, seguramente pensando que se había encontrado con un pervertido, y yo me daba cuenta del error que había cometido.
Lo que contenía ese hechizo ya circulaba por mis venas y hacía su efecto.
Como un suero de la verdad, sacaba todo de mi cabeza y, si normalmente no tenía mucho recato para hablar, ahora… era imparable.
“¡Gale, rápido, moviliza la magia Selenia!”
“¡Ya lo hice, pero el conjuro es tan pequeño y resbaladizo que se escurren las toxinas; llevará un rato, maldito loco!”
Estábamos jodidos… no debí separarme de Magnus, la voz de la razón y la serenidad…
Porque ahora tenía a una pelirroja muy cabreada frente a mí y en lo único que podía pensar era en preguntarle si me dejaba lamerle la gota de sangre que se le escurría desde cuello hasta las tetas.
Maldita sea… este día será muy largo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...