ABIGAIL
—La única mujer de invierno posible es Hannah… mi gemela —le dije con la voz estrangulada y bajándome de golpe el vestido y arrojándole su camisa.
Me negaba a seguir un segundo más aquí… con él; me remordía la conciencia lo que habíamos hecho y cómo lo deseaba en el fondo.
—Yo no sabía… —negó—. Maldición, qué cagada… ¡Espera, Abigail! ¡No te puedes marchar así!
Comenzó a perseguirme cuando me remangué la falda y corrí hacia el exterior de la gruta.
No me importaba cómo lucía, no me importaba nada; el fuego apenas aplacándose en mi interior.
Me introduje en la gruta y le fue muy difícil capturarme, pero cuando salí al exterior sostuvo mi brazo y me jaló hacia él.
—¡Suéltame! —apoyé la mano en su pecho y lo empujé con rabia.
—¡No! ¡Querías la verdad, así que me vas a escuchar! — rugió pegándome a su pecho y tomando mi cintura a pesar de mi forcejeo inútil.
—¡Que me sueltes, bruto!
Mi cabello fue sostenido por detrás y me obligó a mirarlo, sin espacio a huir de esa mirada afilada de lobo.
—No busqué a esa mujer que podía ser mi mate… o quizás no. Tampoco hice nada para comprobarlo — admitió.
—Pero eso no me convierte en el macho que tú crees; no engaño a ninguna mujer, no ando por ahí metiendo la polla en cualquier hueco, si eso es lo que crees de mí —dio justo en el clavo.
—Si te hubieses acercado a mi hermana, la hubieses querido; ella es genial, una hembra increíble y yo… nosotros… —mi voz de nuevo se estranguló con un sollozo que luchaba por escapar.
«¿Por qué me tuve que encontrar justo contigo»
—No me arrepiento de lo que hicimos, Abigail, yo no me arrepiento de nada y siento… que tú también me perteneces —sus palabras hicieron que mi alma diera un vuelco.
Aunque mi loba no estaba consciente, yo también sentía esa conexión con él y no solo por su poder.
A mí, me gustaba Fenrir al punto de que no me importaba entregarme a él.
—Esto está mal… ¡está tan mal! Yo nunca le haría eso a Hannah —comencé a negar, luchando de nuevo por liberarme.
—¡Y si tú eres mi mate también! ¡Dime! ¡¿Dónde está tu loba, Abigail?! ¡Deja que Gale sienta la conexión con ella!
—¡No, no, no quiero! —luché con más fuerza, como una demente—. ¡Si no quieres a mi hermana, a mí tampoco, desgraciado!
Exploté en llamas que salieron de mi piel de manera tan repentina y abrasadora que tuvo que soltarme.
El olor a piel quemada y cabello chamuscado enseguida me dio en la nariz.
Mi poder al borde de descontrolarse de nuevo.
Sus ojos me miraban asombrados a menos de un metro, llenos de sentimientos que no pude comprender.
Pero tampoco deseaba comprenderlo. Fue como si un rayo me cayera de repente y tomé una dolorosa decisión.
—Mi loba está dormida, pero pronto despertará —le dije con una fría tranquilidad que nunca había experimentado.
— Si resulta que de verdad eres mi mate, cumpliré tu deseo de ser libre; no seré una carga para ti y estoy segura de que mi hermana tampoco…
—Abigail, no… —su negación salió con un tono ronco, lleno de dominación.
Dio un paso hacia mí con las manos extendidas, pero retrocedí.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...