NARRADORA
Abigail tragó el nudo en su garganta y parpadeó para alejar la humedad de sus ojos.
Ella siempre había sido la romántica de las dos.
Hannah era la acción, la aventura, y ella solo soñaba con su macho ideal, con la casa limpia, la cena lista y los cachorros cuidados.
Por eso se decepcionó después de esperar tanto tiempo y creer que Fenrir nunca le daría lo que en realidad añoraba.
Dos seres tan distintos, sin embargo, él estaba confesándose frente a todos.
Las palabras eran dulces tentaciones y promesas que entraban por los oídos de Abigail.
«Te amo… quiero pasar la eternidad contigo… me equivoqué… nunca te dejaré ir…»
Él no estaba mintiendo, no podía. Todos se confabularon para hacerlo abrir su corazón.
—Está bien, acepto —Abigail lo miró desde la plataforma.
—¿Qué? —Fenrir no se lo creía… ¿ella lo perdonaba?
—Tú me aceptas… —dio un paso adelante pasando de la desesperación a la euforia.
—La cita contigo… hoy —Abigail le aclaró, pero en su pecho sentía el retumbar de su alma y sabía muy bien que estaba accediendo a todo.
—¡Bien, no importa que sea solo a la cita yo…! Joder, qué feliz estoy, creo que puedo llorar… —Fenrir se dio cuenta de repente de que estaba hablando más que un loro.
—Si quieres te paso un pañuelo para los mocos —la voz de Hakon lo hizo mirarlo a su lado.
—. Pero ahora quítate del medio y deja de hacer alborotos, que los demás también desean escoger.
—Pero yo gané de primero y pedí a Abigail…
—¿En serio, Dago? —Hakon se giró hacia el hombre que encogió el cuello.
«¡Ya deja la actuación que puedes perder la cabeza por gracioso! ¡Si no llego a meterme este lycan te hubiese cortado la polla!»
Hakon le gritó a su guerrero en la mente.
Solo otro más que se prestó para hacer de las suyas.
Probaron al pobre de Fenrir por todos lados y demostró que era un guerrero valiente y leal.
No dejaba a los desamparados detrás y, sobre todo… estaba dispuesto a luchar por su mate.
Fenrir caminó entonces hacia la parte de atrás de la plataforma improvisada, dejando atrás el cacareo de las hembras y los machos que escogían.
Mientras esperaba su premio bajo las escaleras de madera, frunció un poco el ceño, dándose cuenta de todos los detalles.
"¿Me la jugaron de nuevo con la maldit4 poción esa, verdad?" le preguntó a su lobo.
"Eso parece. Me confié porque tenía el olor de magia de mamá, pero ella… lo hizo así a propósito» Gale bufó, pero en el fondo no estaban molestos.
¿Cómo enojarse cuando sabían que solo lo estaban ayudando y aquí estaba la prueba?
Fenrir la vio bajar los escalones agarrándose el vestido ceñido que le quedaba como a una Diosa.
Extendió la mano para sostenerla y la jaló un poco hacia él de manera sutil.
—Entonces eres mía —su voz aterciopelada y ronca resonó los oídos de Abigail.
—Solo por esta noche —ella le dijo jugando un poco más con la cordura de su hombre.
Estaba casi a su altura porque no había descendido por completo.
—Y te sugiero, nena, que te mantengas bien firme porque hoy voy a aplicar todos los trucos inmorales que me sé para seducirte y hacerte el amor…
Fenrir estiró el labio, capturándolo entre los suyos en una deliciosa chupada que la dejó con ganas de más…
De que la besara y devorara, que entrara en su boca y saqueara su lengua.
Pero cuando abrió la boca, él se retiró con una sonrisa sutil en la esquina de la boca.
Maldita sea, este seductor estaba jugando con ella.
—No puedo esperar para estar a solas contigo… en nuestra cita —le aclaró sonriendo, y Abigail se perdió en esa sonrisa tan caliente y sensual.
Bendita Diosa, una virgencita como ella no tenía escudo para esto.
Su braga ya estaba escurriendo.
Una tos seca se escuchó desde la parte superior de los escalones y, cuando se giraron, el caretón fruncido de Hakon destacaba a contraluz.
—¿Les busco ya una habitación a ustedes dos? —masculló entre dientes.
— Guárdense esas malditas feromonas de apareamiento.
Su mirada severa hizo que Abigail encogiera el cuello y quisiera esconderse detrás de Fenrir.
—Nos guardaremos las feromonas, pero espero que usted se guarde su hostilidad y sus truquitos en el futuro —Fenrir la tomó de la mano y la colocó a su lado
— De verdad quiero llevarme bien con usted por el bien de mi pareja, así que no me ponga las cosas tan difíciles… — incluso lo trató con respeto.
—¿O qué vas a hacer si lo hago? —Hakon bajó algunos escalones con el aura afilada dirigida hacia él.
Abigail le apretó la mano a Fenrir en medio de su nerviosismo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...