NARRADORA
—No voy a hacer nada, yo no le daría ese disgusto a mi hembra — Fenrir confesó acariciando el dorso de la mano femenina con su dedo.
—. Si cree que no soy suficiente para Abigail, lo arreglamos como dos guerreros, en el campo de lucha y haciéndolo comerse el polvo.
—¡Fenrir! —Abigail lo miró y luego a su padre.
Con lo orgulloso y guerrerista que era Hakon, seguro se enojaba.
Pero el Alfa del pantano solo se quedó viéndolo unos segundos, mientras Fenrir le sostuvo la mirada desafiante.
Hakon tenía que admitir que este chico tan directo le gustaba más de lo que planificó en un inicio.
Su forma de ser era muy parecida a la suya.
Abigail estaba sudando a raudales y, cuando vio acercarse a su madre con toda la comitiva, casi gritó por ayuda.
—Acepto la pelea, pero sé de sobra que puedes proteger su cuerpo. Lo que me preocupa no es eso… sino si harás lo mismo con su corazón —Hakon le respondió finalmente.
De forma increíble estaba más relajado de lo que Abigail pensaba.
—Lo haré… nunca más la decepcionaré —Fenrir la miró con intensidad a su lado, y el Alfa del pantano vio muy claro todos los sentimientos del príncipe.
Con un suspiro aceptó que ya sus cachorras habían dejado su protección.
—Entonces cuento contigo y con Magnus para cuidar de mis mayores tesoros.
—Papá… —de repente Abigail se le arrojó al pecho y lo abrazó con sus manitas, dándole las gracias en su mente.
Hakon la rodeó con dulzura y acarició su cabello.
Su pequeña pelirroja orgullosa, vanidosa y llena de remilgos, pero él no cambiaría nada en Abigail.
—Es perfecta… — los machos se asombraron al hablar al mismo tiempo y pensar igual.
Fenrir y él, al fin, estaban de acuerdo en algo.
Cuando Anastasia llegó, el suspiro de alivio fue evidente.
Creyó tener que intervenir de nuevo en una pelea, pero las cosas resultaron mejor de lo que esperaba.
Así que también abrazó a su hija sintiéndose emocionada.
Valeria se llevó a su hijo a un lado.
—Mamita, me la jugaste —Fenrir ni siquiera se podía enojar con la pelinegra que le llegaba al pecho.
—Bueno, pero resultó bien la idea de esa señora —Valeria no se creía en las locuras que se metía por sus hijos.
Cuando Fenrir miró hacia atrás y vio a esa viejecita arpía hablando con la Reina Centuria, comprendió todo el asunto.
La mujer de repente giró la cabeza hacia él, sorprendiéndolo con una mirada peligrosa que lo desafiaba a protestar en algo.
Fenrir la dejó de mirar enseguida con los pelos de punta.
Esa tal Sacerdotisa era un peligro con bastón. Debía venir con una etiqueta de advertencia.
—No sabía que eras tan sensible, hermano…
—Vete a la m****a, Magnus —Fenrir veía la burla en los ojos de su padre y su hermano.
—En la próxima fiesta del palacio te vamos a poner a recitar poesía…
—Papá… —Fenrir bufó, pero nada podía enojarlo, no hoy que estaba concentrado en conquistar a su mate.
—Hijo, te puedo remover el hechizo por completo, aunque tú puedes irlo eliminando.
—No, mamá, déjalo. ¿Ella no quería solo la verdad? —Fenrir negó cuando Valeria estiró la mano para tocarlo.
Todos se miraron un poco preocupados. ¿Fenrir sin filtros?
Bueno, mejor que Abigail fuera sabiendo la joyita que se llevaba.
—Vamos, el Alfa Hakon nos llama —Aldric empujó a su familia hacia la de sus consuegros.
Las dos gemelas le hacían ojitos a sus gemelos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...